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lunes, 3 de febrero de 2020

LIMITES DEL CRECIMIENTO PARTE 3/5

DE LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO AL DESARROLLO SOSTENIBLE. FACTORES DETERMINANTES PARA UNA EXITOSA GESTIÓN DE RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA.


2.    REVISIÓN DE LA LITERATURA

Con el objeto de comprender y establecer una definición clara sobre la RSC, es importante revisar los conceptos desde sus orígenes hasta la actualidad.

2.1.        INICIOS, LOS AÑOS 50

Los orígenes del concepto de RSC, se remontan a la década de los cincuenta. Howard R. Bowen, es considerado como el padre de la RSC según (Carrol, 1999), en su libro “Social Responsibilities of Businessman”, el mismo que define a la RSC como:

“La obligación de los empresarios a seguir aquellas políticas, a tomar aquellas decisiones, o a seguir aquellas líneas de acción que son deseables para nuestra sociedad, en términos de objetivos y valores” (Bowen, 1953).

Esta definición, sumado a los análisis y reflexiones que se derivan de la misma, permiten a las empresas entender que no se encuentran aisladas, sino que sus acciones afectan y repercuten en la sociedad.

2.2.        AUGE DE LAS DEFINICIONES, LOS AÑOS 60

Los años sesenta se caracterizan por el desarrollo del concepto inicial de los cincuenta. Investigadores como (Davis, 1960), (Frederick, 1960), (McGuire, 1963), (Davis & Blomstrom, 1966) y (Walton, 1967), incorporan dos nociones importantes sobre la definición del RSC:
  • El concepto va más allá de las obligaciones económicas de la organización; y
  • El reconocimiento de la existencia de una relación entre empresa y sociedad.
Por tanto, la búsqueda del bienestar socio económico, en general, implica para las empresas, la comprensión e incorporación de los intereses del conjunto de la sociedad en sus estrategias.

2.3.        PRECISANDO EL CONCEPTO, LOS AÑOS 70

Este periodo se caracteriza por el esfuerzo por clarificar y delimitar con mayor precisión el concepto de RSC. Autores como (Manne & Wallich, 1972), (Davis, 1973), (Eilbert & Parket, 1973), (Eells & Walton, 1974) y (Sethi, 1975), subrayan la idea de que: “La RSC no termina con el cumplimiento de los requisitos legales, sino que esta debe ser voluntaria y en búsqueda del bienestar social”.

Otra corriente importante en este periodo es la que incorpora los diferentes tipos de responsabilidades en una empresa. Entre las cuales se destacan:
  • El (Committee for Economic Development, 1971), que establece una definición de la RSC a partir de: “Los tres círculos concéntricos: 1) Círculo interior: responsabilidad económica de la empresa; 2) Círculo intermedio: responsabilidad relativa a los valores y prioridades sociales; y 3) Círculo exterior: responsabilidad con el entorno social”.
  • Los trabajos realizados por (Sethi, 1975), que establece a su vez: “Los tres tipos de comportamiento: 1) Obligación Social; 2) Responsabilidad Social; y 3) Sensibilidad Social”.
  • Por último, (Carroll, 1979) quien diferencia entre: “1) Responsabilidad Económica; 2) Responsabilidad Legal; 3) Responsabilidad Ética; y 4) Responsabilidad Discrecional”.


2.4.        CONCEPTOS ALTERNATIVOS, LOS AÑOS 80

Este periodo se caracteriza por el desarrollo de conceptos alternativos, destacándose las labores de  (Tuzzolino & Armandi, 1981), (Dalton & Cosier, 1982), (Freeman, 1984) y (Wartick & Cochran, 1985). Dichos trabajos de investigación y análisis de la RSC se centran en: “1) La RSC como respuesta a los intereses de la sociedad; 2) Responsabilidad Social Corporativa; 3) Responsabilidad Pública; y 4) Ética Empresarial”.

2.5.        TEORÍA DE LOS STAKEHOLDERS, LOS AÑOS 90

Los años noventa se caracterizan por pequeñas contribuciones a las definiciones del concepto de la RSC anteriormente citadas. Este periodo tiene su importancia, en que dichos trabajos de investigación utilizan como punto de partida anteriores definiciones, para armonizar con otros temas relacionados con la RSC.

Entre los trabajos de investigación más notables se destaca la “Teoría de los Stakeholders” de (Freeman, 1984) y aportaciones posteriores (Freeman, 1994). Así como los trabajos de (Donaldson & Preston, 1995), (Mitchell, Agle, & Wood, 1997), (Rowley, 1997) y (Agle & Mitchell, 1999).
“El enfoque de los grupos participantes, se ha consolidado en los años noventa como la teoría dominante en la RSC” (Perdiguero, 2003).

Por tanto, la nueva visión de la empresa se encuentra alineada a la búsqueda de satisfacción de las expectativas de las personas involucradas o afectadas en la organización.

2.6.        VALORES INTANGIBLES, LOS AÑOS 2000 A LA ACTUALIDAD

Los trabajos de investigación realizados en este periodo, asienten que la RSC debe consolidarse como un “Activo Intangible para las organizaciones” (Benavides & Villagra, 2005); (Martin, 2005); (Mendez, 2005); (Truñó & Rialp, 2008); (Surroca, Tribó, & Waddock, 2010); (Perez M. , 2012);  y (Villagra, 2015).

Uno de los trabajos elocuentes de este movimiento, es el presentado por (Villafañe, 2007) sobre la Comunicación Empresarial y la Gestión de los Intangibles de la RSC. Por ende, a manera de conclusión sobre este periodo, podemos señalar que las empresas se encuentran ante una nueva realidad empresarial, “el auge de los valores intangibles”.

Sin embargo, para el presente trabajo, tomaremos como referencia la siguiente definición:
“La RSC incluye todas aquellas actividades, más allá de los requerimientos legales, que realiza una organización, como consecuencia de un compromiso adoptado con sus grupos de interés (stakeholders) en materia económica, social y medioambiental, con el objetivo de responsabilizarse de las consecuencias e impactos que derivan de sus acciones y maximizar la creación de valor compartido para todo el conjunto de grupos de interés (stakeholders)” (Barrio, 2016).
Cabe destacar que este concepto incorpora las principales ideas de los trabajos de investigación mencionados, haciendo énfasis en:
  • La voluntad de las empresas;
  • Compromisos con los “Grupos de Interés”;
  • Dimensión económica;
  • Dimensión Social y Medioambiental;
  • Responsabilidad de los impactos sobre la empresa y la sociedad; y
  • Maximización del valor compartido (creación de intangibles).
2.7.        RSC EN BOLIVIA

Como parte de la historia boliviana, el concepto de RSC es bastante novedosa (no más de una década). Para ese entonces todas las acciones bajo este criterio se resumían en donaciones, acciones filantrópicas y destino de fondos a proyectos y poblaciones menos favorecidas. A la fecha, este concepto fue evolucionando hacia una visión de inversión social, donde las empresas denominadas grandes, juegan un papel importante en favorecer a grupos de interés, bajo el lema de “Socialmente Responsables”, tal es el caso de YPFB corporación y otras.

“Las acciones en RSC se volvieron parte de una gestión estratégica empresarial, todo esto formalizado por la Alta Dirección e involucrando a los actores de la cadena de la empresa de forma transversal. Esa fue la evolución de la RSC hasta lo que hoy conocemos como un modelo de gestión empresarial que genera impactos positivos en los diferentes grupos de interés, con el propósito de que la producción de bienes y servicios sea económicamente viable, ambientalmente sostenible y socialmente responsable” (Sabillon, 2017).

2.8.        RSC vs CRECIMIENTO ECONOMICO

Desde un punto de vista microeconómico, la incidencia económica de la RSC puede traducirse en efectos directos e indirectos para las empresas que la practican. No obstante, desde un punto de vista macroeconómico también cabe suponer que una determinada masa crítica de empresas responsables en una economía, convierten a ésta en un foco de atracción de factores y recursos productivos, que podrían afectar el crecimiento económico de un país. Esta hipótesis relaciona el efecto macroeconómico de la RSC con el concepto de competitividad agregada, entendida a su vez como el atractivo de un país, la capacidad de una economía de generar ingresos y de atraer recursos productivos por encima de otras no demasiado diferentes gracias a una combinación de elementos entre los que cabría situar el grado de responsabilidad social de sus empresas (Navarro, 2006).
Sin embargo, a pesar de los costos innegables para las empresas en la aplicación de una política medioambiental (generación de intangibles), también puede generar competitividad y crecimiento económico al mejorar la eficacia de la producción y crear nuevos mercados.

Los principales argumentos económicos a favor de la RSC desde las perspectivas micro y macroeconómica se muestran en la Figura 5. Donde el enfoque macroeconómico se apoya en la estrategia de desarrollo sostenible, crecimiento económico y en el concepto de Inversión Socialmente Responsable (ISR) (Navarro, 2006). El enfoque microeconómico atiende a los intereses particulares de las empresas y organizaciones, tanto en su dimensión interna como externa, en busca de mayor productividad y competitividad.




Figura 5: Principales argumentos económicos RSC, desde la perspectiva micro y macroeconómica. Fuente: (Navarro, 2006). Elaboración Propia.

2.9.        CERTIFICACIÓN EN RSC

Los mecanismos de certificación en RSC son diversos y se enfocan en diferentes espacios. Al respecto, podemos señalar que:

“Las normas y estándares técnicos están conformados principalmente por la norma ISO53 14000, EMAS (Eco-management and Audit Scheme), AA (Accountability) 1000, y SA (Social Accountability) 8000, los cuales brindan un conjunto de procedimientos, pasos y especificaciones para que las empresas puedan gestionar y sistematizar sus actividades por medio de consultas y auditorías con los diferentes participantes involucrados” (Chavez-Becker & Patraca-Divildox, 2011).

En principio, (Karapetrovic & Willborn, 1998) desarrollaron el primer modelo de integración bajo un enfoque sistémico de gestión ISO 9001:1994 e ISO 14001:1996, introduciendo el concepto de “Sistema de Sistemas”. Posteriormente, dicho modelo fue actualizado, con dos conceptos adicionales: “1) el Sistema de Seguridad y Salud Laboral, basado en el estándar OHSAS 18001:1998; y 2) el Sistema de Responsabilidad Social, basado en el modelo SA 8000” (Karapetrovic & Jonker, 2003).

La Figura 6, nos permite observar los diferentes sistemas de gestión, así como las correlaciones referidas a: 1) Calidad; 2) Medioambiente; 3) Seguridad & Salud Ocupacional; y 4) Responsabilidad Social. Todos los componentes están interrelacionados formando un “Sistema de Gestión Integrado (SGI)” (Hamidi, Omidvari, & Meftahi, 2012). Sin embargo, también se debe considerar en el SGI, los “Grupos de Interés”, así como la “Responsabilidad Social” ante ellos.



Figura 6: Integración de sistema propuesto por Karapetrovic.

2.10.      RSC VS COMERCIO EXTERIOR

Ante la necesidad de búsqueda de nuevos mercados emergentes, las empresas han optado por estrategias de expansión global, lo que ha priorizado la necesidad de una relación más estrecha con la sociedad. Esta relación se encuentra muy alineada a las acciones de las empresas con el Desarrollo Sostenible, la conformación de Capital Social y la RSC. La prioridad de estas acciones abarca la toma de conciencia en una perspectiva de largo plazo, construyendo valor para los accionistas de la empresa y para los actores sociales relacionados con su entorno de influencia.

Por tanto, los efectos de la globalización, la internacionalización de los mercados, los acuerdos y tratados internacionales, los objetivos del milenio y otros, representan nuevos retos y oportunidades para definir nuevos modelos de gestión empresarial, donde los intereses de los actores sociales y del empresariado deben coincidir en la generación de valor para ambas partes.

Ante este escenario, donde el crecimiento de los mercados domésticos no genera grandes expectativas, los tratados comerciales y la apertura de las fronteras al comercio exterior, apoyados por una política pública a favor de atraer inversiones extranjeras y utilizar a los hidrocarburos como factor del desarrollo nacional e integral sostenible y sustentable en todas las actividades económicas (tal es el caso boliviano), nace la necesidad de una expansión global en mercados altamente competitivos.

“La expansión global es una opción estratégica que permite a todo tipo de empresas (grandes, medianas y pequeñas), incrementar su rentabilidad en formas no viables en los mercados domésticos. Las empresas que logran operar internacionalmente han desarrollado un rendimiento a partir de: habilidades distintivas; realizar lo que se conoce como economías de localización; y bajar la curva de experiencia antes que los competidores, disminuyendo los costos de creación de valor” (Hill & Jones, 1996) (Perez & Bedoya, 2005).

2.11.      MARKETING SOCIAL CORPORATIVO

Actualmente las empresas, plantean estrategias acordes a una relación más duradera con sus clientes, donde un compromiso social puede ser una fuente de ventaja competitiva.

El término Marketing Social Corporativo (MSC) surgió de la evolución del concepto de marketing social, donde los trabajos de (Kotler & Zaltman, 1971) describen y afianzan los “principios y técnicas de marketing para promover una causa, idea o comportamiento social”. Por tanto, nos referiremos a MSC, como una herramienta de posicionamiento estratégico que asocia una empresa o imagen de marca con un problema o causa social relevante, para beneficio mutuo (Smith & Alcorn, 1991), (Massó, 1998), (Pringle & Thompson, 2000) y (Keiti Higuchi & David Vieira, 2012). En este entendido, debemos entender para el presente trabajo como:

“Las actividades que desarrolla una empresa con el objetivo de lograr el compromiso de los consumidores hacia un determinado comportamiento de interés social, favoreciendo, al mismo tiempo y de forma directa, los intereses de la empresa en cuanto a su posición en el mercado y a su imagen” (Barranco, 2005).

Por tanto, se pretende asociar la imagen de marca de la empresa u organización (en este caso la de YPFB Corporación), a causas solidarias como medioambientales o culturales, y que las mismas sean permanentes en el tiempo y generen intangibles como beneficios estratégicos.

El MSC emplea recursos para desarrollar un cambio conductual en bien del medio ambiente y de la comunidad. En este entendido, los trabajos realizados por (Fox & Kotler, 1980) recomiendan incluir los siguientes aspectos para maximizar los beneficios estratégicos de una organización:
  • Análisis yl público objetivo.
  • Elección de objetivos conductuales.
  • Identificación de diagnóstico de la situación.
  • Selección de las Barreras al Cambio.
  • Desarrollo de la mezcla de marketing.



Figura 7: RSC y el Marketing Social Corporativo (MSC). Fuente: Elaboración propia

Por tanto, el marketing ecológico y social utilizado en la estrategia de la RSC permite a las empresas ampliar sus oportunidades de negocio y de expansión a otros mercados, a la vez que, plantean la promoción de un desarrollo humano y lucha contra la pobreza. A partir de una perspectiva crítica del papel que cumple la RSC, se favorece la reflexión y el debate sobre las ganancias para las empresas transnacionales y los efectos para las mayorías sociales, así como la protección ambiental.

La aplicación del MSC se expande tanto a organizaciones como a empresas, debido a que su objetivo primario es: “Transformar hábitos, actitudes y pensamientos” (Fox & Kotler, 1980).


3.           MODELO DE HIPÓTESIS

En consideración de que la literatura expone que el gasto de gobierno tiene un efecto positivo temporal sobre el producto, existen variables de efecto directo sobre el PIB que tienen efectos negativos. El presente trabajo pretende, en primera instancia, corroborar o descartar estos pronunciamientos, para que posteriormente, ver la incidencia en una gestión comprometida a los lineamientos de la RSC aplicada.

En este sentido, de los trabajos teórico–prácticos sobre los “Sistemas de Gestión Estandarizados” realizados por (Bernardo, Casadeus, Karapetrovic, & Heras, 2009); los estudios teóricos de (Jørgensen, Remmen, & Mellado, 2006); (Ciobano, 2010) y (Simon, Bernardo, Karapetrovic, & Casadesús, 2011), relativos a las “estrategias, metodologías, grados de integración y clasificación de las empresas”; y los estudios empíricos de (Santos, Mendez, & Barbosa, 2011); (Zeng, Tam, & Shem, 2011) y (Bernardo, Casadeus, Karapetrovic, & Heras, 2012), relacionado a las “dificultades de implementación de las RSC en las organizaciones”; se plantea la siguiente hipótesis:

H1:     La existencia de sistemas de gestión previos normalizados influyen positivamente en la implantación de medidas de RSC.

Sin embargo de lo anterior, en lo que respecta a la integración de la RSC, esta puede ser: “estimulada por procesos previamente implementados de gestión”, conforme a los trabajos realizados por (Vilanova, Lozano, & Arenas, 2009) y (Asif, Searcy, Zutshi, & Fisscher, 2013). En este entendido, se plantea la siguiente hipótesis:

H2: La existencia de sistemas de gestión previos a la RSC influyen positivamente en la integración de ésta en el sistema de gestión de las organizaciones.

En consideración de la norma Estándar ISO 26000  y de los trabajos realizados por (McWilliams, Siegel, & Wright, 2006) y (Conesa, De Nieves, & Briones, 2016), respecto a: “implementación de las acciones de RSC, la responsabilidad social asociada, y los elementos integradores de las estrategias de negocio”, se plantea una tercera hipótesis:

H3: La implantación de medidas concretas de RSC influyen positivamente en la integración del sistema.

Si además consideramos que una forma de mantener una ventaja competitiva, consiste en el “uso eficaz de los recursos” (Asif, Searcy, Zutshi, & Fisscher, 2013), así como la integración de las operaciones, la estrategia y la tecnología (Castka & Balzarova, 2007). La integración de la RSC tiene como propósito “la mejora continua y la satisfacción de grupos de interés alineados a la estrategia empresarial” (Bernardo, Casadeus, Karapetrovic, & Heras, 2009). Por tanto, si además consideramos que “las empresas integran las acciones de RSC de forma estratégica” (McWilliams, Siegel, & Wright, 2006), podemos plantear una cuarta hipótesis:

H4:    La integración de la RSC en el sistema de gestión de las organizaciones, facilita la adopción de una estrategia basada en RSC.

Finalmente, si consideramos que “una buena aplicación de la RSC en las organizaciones, nos induce a tener resultados positivos como beneficios comerciales y financieros”; concretamente dichas organizaciones pueden incrementar su performance económico y en consecuencia un crecimiento adecuado de la economía (Wang, Chen, & Benitez Amado, 2015); y, si también consideramos que las prácticas de RSC pueden mejorar la reputación de las organizaciones ante bancos e inversores, “la integración del MSC permite también fortalecer la imagen corporativa ante la búsqueda de nuevos mercados frente a una política clara de apertura de fronteras al comercio exterior” (Hill & Jones, 1996), (Perez & Bedoya, 2005), (Soarez, Corrêa, Vieira, & Scharf, 2016). En esta línea, se plantea una quinta hipótesis:

H5:    La estrategia corporativa basada en la integración de la RSC, tiene una influencia positiva en el performance económico de las organizaciones tecnológicas.

Con base en lo anterior, la propuesta permitiría afirmar que las ganancias financieras en forma de un mejor performance económico, el fortalecimiento de la imagen de la organización a través de la inclusión de la ética y la responsabilidad social y la reducción del riesgo percibido por los inversores sería el resultado de un programa insertado de crecimiento económico que utiliza premisas de RSC. De esta forma, la RSC, representada por el contrato social firmado entre la organización y la sociedad, funcionaría como un limitador de acciones estratégicas y un motor de esfuerzos para un crecimiento sostenido de la economía.

3.1.        MODELO CONCEPTUAL

En consecuencia, de las cinco hipótesis planteadas, se pretende investigar los efectos sobre la implementación de la RSC en las organizaciones del Estado boliviano, en especial en YPFB Corporación, debido a que la actividad realizada por dicha empresa estatal tiene un gran impacto en la economía boliviana (exportación de Gas Natural), y por tanto una incidencia directa en lo social.

Por tanto, el modelo conceptual planteado obedece a la distribución y relacionamiento de las hipótesis trazadas en la Figura 8,  esta describe gráficamente el marco de análisis de este estudio.

Figura 8: Modelo conceptual. Fuente: Elaboración Propia SmartPLS

3.2.        FUENTES DE INFORMACIÓN

Para el diseño del presente trabajo, se realizó inicialmente una búsqueda de iniciativas legislativas y desarrollo jurisprudencial, que expongan modelos de crecimiento económico y permitan una exitosa gestión de RSC, en el marco de Desarrollo Sostenible.

En líneas generales, la información a tomar en cuenta responde a:
  • Teórica: profundización de la investigación, interpretación de datos empíricos y sistematización de la información.
  • Empírica: diagnóstico de las dificultades planteadas por las organizaciones respecto al Desarrollo Sostenible, a través de observación y de encuestas a los principales actores.
  • Estadística: procesamiento y análisis de la información.

En el ámbito empírico y estadístico, la información primaria local fue obtenida del INE  principalmente y del Ministerio de Hidrocarburos (MH), ANH, e YPFB, respectivamente. Para la información externa, se tomará del EIA  – Thomson Reuters y del FRED Economic Data – Economic Research .

Los datos obtenidos nos permitirán conseguir información necesaria para contrastar las variables dentro de un contexto de múltiples valores y especificaciones de las funciones planteadas. Para ello, las herramientas utilizadas en presente trabajo son el Eviews  (Quantitative Micro Software), Stata  (StataCorp) y Smart PLS  (SmartPLS GmbH).



martes, 24 de diciembre de 2019

lunes, 23 de diciembre de 2019

LA RSC Y LAS REFINERÍAS DEL FUTURO


Emprender hoy en día un trabajo de investigación serio en Desarrollo Sostenible “demanda reconocer los profundos cambios en el pensamiento contemporáneo: la situación interparadigmática en que se encuentra la ciencia (modernidad y postmodernidad) y la transición epistemológica (racionalidad formal deductiva a un nuevo saber)” (Bravo & Marín, 2008).

Por tanto, es imperativo considerar que la preocupación por el comportamiento ético de las empresas y organizaciones, así como la consideración de los impactos sociales y ambiéntales que derivan de sus actividades, va más allá de los intereses económicos de las mismas (Ayuso & Mutis, 2010).

"Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar, para ser buenos, los límites establecidos por la naturaleza". Hipócrates

En este entendido, podemos señalar que existe bastante evidencia empírica de modelos de crecimiento económico basados en la “explotación de los recursos naturales y acumulación del capital”, entre los que se destacan los expuestos por (Harrod, 1939) y (Domar, 1946).
En los años 70, poco antes de la primera crisis del petróleo y la presión de movimientos ecologistas, se publicó el “Primer Informe del Club de Roma” sobre los límites al crecimiento (“The Limits to Growth”), cuyas conclusiones fueron las siguientes:

“Si la industrialización, la contaminación ambiental, la producción de alimentos y el agotamiento de los recursos mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años. El resultado más probable sería un súbito e incontrolable descenso, tanto de la población como de la capacidad industrial” (Meadows, Meadows, Randers, & Behrens, 1972).

Bajo esta premisa, organizaciones como la CEPAL y el PNUMA plantearon la concepción del “ecodesarrollo”, concepto encaminado a situar límites al desarrollo industrial.

Posteriormente, las nuevas corrientes de pensamiento denotan una visión de desarrollo económico ligado a la racionalidad científica, aseverando que: “el problema ambiental es uno de los más relevantes, en los planos epistemológico y social, pues coloca de relieve las fallas del estilo cognitivo de la modernidad y devela que el riesgo ecológico es un problema del conocimiento” (Bravo & Marín, 2008).

Bajo una visión modernista, la “Perspectiva Disciplinar Positivista” de (Riechmann, 1995) define “la sostenibilidad como el mantenimiento de la capacidad de carga del ecosistema”. A su vez, los trabajos de (Wackernagel & Rees, 2001), introducen el término “huella ecológica”, como: “la superficie que demanda una cierta comunidad humana para producir los recursos que consume y absorbe los residuos generados”.

En este entendido, podemos concebir que, en países en vías de desarrollo, como los latinoamericanos, “la estructura productiva tiene un importante sustento primario, los commodities poseen gran relevancia por su impacto en su economía” (Lanteri, 2014). En consecuencia, la exportación de los bienes primarios a los que nos referimos representa las principales fuentes de ingresos a sus economías, tal es el caso de Bolivia (minerales y gas natural), Brasil (productos agropecuarios, minerales y petróleo), México (petróleo y productos agropecuarios), Venezuela (petróleo) y Chile (minerales y pesca).

“El sector hidrocarburos en Bolivia fue fundamental para el desempeño económico de los últimos años. En efecto, el 50% del crecimiento de la economía se debió al proyecto de exportación de Gas Natural al Brasil gestionado durante el período 1974–1999, y al notable crecimiento en los precios internacionales del crudo, traduciéndose en mayores precios de exportación del Gas Natural; por ende, mayores ingresos para el Estado boliviano” (Medinaceli, Grebe, Fernandez, & Hurtado, 2012) (Medinaceli, 2012).

El Estado boliviano ha mostrado gran compromiso con la premisa de Desarrollo Sostenible vs. Ecosistema, a través de la promulgación de la “Ley del Medio Ambiente” (Ley 1333, 1992). Sin embargo, a la par de un contexto afín al paradigma de explotación de los recursos sin límite, la actual “Ley de Hidrocarburos” (Ley 3058, 2005), en su artículo 11, establece: “Utilizar los hidrocarburos como factor del desarrollo nacional e integral de forma sostenible y sustentable en todas las actividades económicas y servicios, tanto públicos como privados”; fortaleciendo, técnica y económicamente a YPFB , para “llevar a cabo todas las actividades de la cadena productiva de hidrocarburos, así como la responsabilidad de la comercialización de sus derivados”.

El objetivo de este trabajo de investigación, en consideración de la definición primaria de la RSC por parte del seminal Howard R. Bowen (Bowen, 1953) y de las reflexiones que derivan de ella; permitirán construir una relación de integración de los sistemas de gestión. En consecuencia, es posible: 1) “plantear relaciones y efectos sobre la implementación de medidas adecuadas” (Carroll, 1979); 2) integrar consistentemente estrategias: “cognitivas, de competencia, de diversificación, funcionales, de crecimiento, industriales, de alta gerencia, metodológicas, de organización, de liderazgo y de rendimiento” (Ohmae, 1982); 3) concentrar conceptos complementarios expuestos en los trabajos de (Furrer, Thomas, & Goussevskaia, 2008) y (Ogliastri, 2017); 4) considerar las “expectativas del performance de las empresas e instituciones ante un escenario de decrecimiento sostenible, de desigualdad y repercusión sobre la insostenibilidad medioambiental, así como su incidencia sobre crisis económica” (Bono, 2012); y por último, 5) asociar la imagen de la empresa u organización, a causas solidarias como medioambientales o culturales, permanentes en el tiempo y que generen intangibles como beneficios estratégicos.

ALCANCES Y LIMITACIONES

El paradigma de los sistemas ecológicos y sociales radica fundamentalmente en el Desarrollo Sostenible. Actualmente vivimos una crisis ambiental que repercute sustancialmente en el planeta, lo que ha generado la necesidad de establecer límites ambientales, sociales y económicos.

En principio el concepto de desarrollo estuvo basado en el “paradigma mecanicista y racionalista desde una visión de dominio sobre la naturaleza” (Miranda, Suset, Cruz, Machado, & Campos, 2007); explotando los Recursos Naturales sin ningún límite, dejando a un lado el cuidado del Medio Ambiente y la Responsabilidad Social. Cuando la explotación de estos recursos fue más compleja, el desarrollo evidenció sus primeras limitaciones. La naturaleza comenzó a poner límites a la actividad humana, y la “Ley de los Rendimientos Decrecientes” empezó a actuar. Por tanto, la productividad marginal del trabajo a disminuir. En este sentido, debemos tomar en cuenta que:

“El paradigma ambiental exige actuar sobre cualquier Esfera de Sostenibilidad, con un enfoque en el que la naturaleza, el medio ambiente y la sociedad, se consideren como factores estratégicos de desarrollo” (Anon, 2005) (Miranda, Suset, Cruz, Machado, & Campos, 2007).

CAMBIOS PARADIGMATICOS

En términos energéticos a nivel mundial, los años 50 y 60, está representado por un periodo con gran influencia del paradigma funcionalista. El panorama económico para la década de los 80, se caracterizó por un menor dinamismo de las economías más desarrolladas y un reordenamiento de los mercados. A principios de los 90 los cambios tecnológicos fueron los nuevos patrones de producción (Gonzáles, 2008).

En tanto, América Latina durante el mismo periodo, se caracteriza por los cambios significativos que representan las relaciones comerciales regionales, deuda externa significativa de los países, incidencia de factores globales en toda la región y un bajo desempeño económico y productivo.

“Los ajustes estructurales, condicionados mayoritariamente por la reestructuración de las deudas externas, implicaron la obligación de una mayor apertura de las economías y el abandono del paradigma de desarrollo conocido como sustitución de importaciones. En ese momento histórico convergió en la región un conjunto de acontecimientos que impulsarían un cambio paradigmático de la integración y, posteriormente, de la integración energética (o quizás un desplazamiento de ideas predominantes dentro de un mismo paradigma)” (Gonzáles, 2008).

Figura 1: Cambios paradigmáticos en América Latina. Fuente: (Gonzáles, 2008).

En consecuencia, el Desarrollo Sostenible, es el resultado de las contradicciones que existen entre el crecimiento económico (como mejoramiento de calidad de vida) vs. las existentes condiciones ecológicas y sociales. Por ende, se fortalece el criterio e importancia de los sectores industriales en el desarrollo y crecimiento económico de los países. En nuestro caso, el sector hidrocarburos, toma mayor importancia y peso específico por su impacto en la economía del Estado Boliviano.

 “Históricamente, el sector de hidrocarburos ha desempeñado un papel fundamental en la economía boliviana. El valor de la producción hidrocarburífera muestra una tendencia creciente en los 20 últimos años, habiendo contribuido con porcentajes de entre 4 y el 6% del PIB” (Chávez, 2013).

REFINACIÓN DEL PETROLEO

La refinación de petróleo es un elemento clave del sistema energético mundial. Es probable que la demanda de petróleo supere los 100 millones de barriles por día (MMBPD) en 2019, y casi todo esto toma la forma de productos refinados como la gasolina y el diesel.

Las refinerías obtienen un margen de la diferencia entre los precios del petróleo crudo y los productos derivados del petróleo, el "crack spread", y deben tener en cuenta las tendencias futuras de oferta y demanda de productos petroleros a medida que planean inversiones en nueva capacidad. Los márgenes globales de refinación han fluctuado alrededor de US$ 5 por barril durante las últimas dos décadas, creando un grupo de valor de hasta US$ 250 mil millones por año para el sector petrolero (DOWSTREAM).

Históricamente, la inversión en el DOWSTREAM ha sido impulsada por el crecimiento de la demanda de combustibles para carreteras. Durante la última década, dicho crecimiento en Asia y China, en particular, ha apuntalado la expansión de la capacidad de refinería global.
Mirando hacia el futuro, los refinadores se enfrentan a un mercado más complejo y desafiante. El crecimiento de la demanda en diferentes productos está comenzando a divergir, y las importantes adiciones de capacidad en Asia y Oriente Medio afectarán los márgenes y los flujos comerciales de combustibles y petroquímicos. Por otro lado, el crecimiento en el suministro de crudo se está desplazando cada vez más hacia calidades más livianas y dulces que afectarán la rentabilidad de las refinerías y el caso de inversión para las plantas diseñadas para procesar calidades de crudo pesado. En medio de todas estas incertidumbres, la modernización y la digitalización del sector está pasando de una elección a un imperativo.

PERSPECTIVAS

Las perspectivas para la industria están siendo moldeadas por una serie de fuerzas que los refinadores deben incorporar en su planificación estratégica a futuro (Chatterton, 2019):

  1. Cambios en las especificaciones del producto y demanda de diferentes productos: la introducción de la calidad del combustible y los estándares de emisión, así como los cambios en la demanda, requerirán que las refinerías inviertan en unidades de mejora y conversión para satisfacer las tendencias cambiantes de la demanda de diferentes productos petroleros.
  2. Combustibles marinos: la mayor incertidumbre a corto plazo para las refinerías es la implementación de la reducción de la capa de azufre de la OMI en el combustible para barcos, del 3,5% al 0,5%, que entrará en vigor a partir de principios de 2020. Como lo hará el fuel oil de alto contenido de azufre universal ya no será compatible, esto provocará un cambio considerable en la demanda a medida que el mercado de envío migre a combustibles nuevos y compatibles.
  3. Los combustibles para carreteras representan alrededor de la mitad de toda la demanda de productos petroleros. La electrificación de los vehículos y la mayor utilización de tecnologías alternativas de transmisión para vehículos comerciales (como GNL e hidrógeno) representan un riesgo para las perspectivas de demanda de gasolina y diésel. Se espera que esta tendencia tenga un impacto creciente en la demanda de productos refinados en los próximos 10-20 años, lo que obligará a las refinerías a reducir los rendimientos de combustible.
  4. Aumentos significativos de la capacidad en Asia y Oriente Medio: los principales proyectos de expansión de capacidad del downstream se está poniendo en marcha en todo el mundo. Se espera que la capacidad mundial de refinación de petróleo aumente en un 15% durante 2020-2025, alcanzando 116 millones de barriles por día (MMBPD) en 2025. La inversión total hasta el 2025 superará los US$ 570 mil millones. Alrededor del 75% de las nuevas adiciones de capacidad se realizarán en Asia Pacífico y Oriente Medio y dos tercios de las adiciones de capacidad son “megaproyectos” (más de 300.000 BPD) financiados por compañías petroleras nacionales (NOC). Estas nuevas refinerías afectarán la competitividad de diferentes regiones y potencialmente conducirán a cambios en los flujos globales de productos y al cierre de la capacidad no competitiva.
  5. Una mayor integración de la refinación de combustibles con la producción de petroquímicos y polímeros: una mayor integración de la refinación con la petroquímica es un tema clave que da forma a las perspectivas. La integración de petroquímicos proporciona a las refinerías acceso a mercados de productos químicos de rápido crecimiento y una cobertura natural contra el debilitamiento del crecimiento de la demanda de gasolina y diesel. Más del 60% de la inversión esperada en proyectos chinos está en capacidad integrada. La integración de la producción de combustibles y productos químicos tendrá un impacto en la economía de la industria y podría dejar a los jugadores menos integrados incapaces de responder a las tendencias cambiantes del mercado.
  6. Aumento proyectado en el suministro global de líquidos de gas natural y crudo ligero dulce, o LGN: La Agencia Internacional de Energía pronostica que casi todo el suministro incremental de petróleo hasta 2040 provendrá de “tight oil” y LGN. El “aligeramiento del crudo” hacia calidades más livianas afectará la rentabilidad de las refinerías y dañará las inversiones en esquemas de refinación de procesos complejos que requieren de mayor cantidad de crudos pesados.
  7. Digitalización y modernización del sector de refinación: las tecnologías digitales ya están reduciendo los costos de refinación y las pérdidas de procesos, pero la modernización del sector se está moviendo de una elección estratégica a un imperativo, si los jugadores apuntan a seguir siendo competitivos en el mercado global.

A medida que cambia la demanda de diferentes productos derivados del petróleo, y el suministro de diferentes grados de crudo se vuelve más abundante o escaso. Por tanto, las refinerías deben adaptarse actualizando sus plantas e invirtiendo en una nueva capacidad de conversión. Al mismo tiempo, los refinadores deben mantenerse por delante de la competencia y luchar por las ventajas de costos y la posición en el mercado. Vemos los temas discutidos aquí como la creación de ganadores y perdedores en la refinación y la configuración del futuro de los mercados petroleros.

REFINERIA DEL FUTURO

Las empresas que desarrollan y comercializan tecnología de procesos están en una posición única para identificar y evaluar la tendencia global de la industria. Por ejemplo, la UOP ha asesorado a sus clientes en la aplicación de nuevas tecnologías para mejorar su rentabilidad en un mercado energético global en constante cambio, que permitan tomar decisiones finales de inversión. Esto es lo que forma la base para una visión clara a largo plazo de las tendencias emergentes en la industria.

Un concepto importante a largo plazo es que se ha definido como la “Refinería del Futuro.” Este concepto está basado en la filosofía de que las refinerías deben diseñarse para facilitar una evolución de las listas de productos y entregar una competitividad sostenible en términos de costo total de producción en efectivo, la eficiencia del capital, la capacidad de respuesta a la regulación y la competencia y la agilidad para administrar unidades para mayor rentabilidad. La refinería del futuro deberá estar diseñada para la flexibilidad de abordar de manera rentable los cambios en las condiciones de mercado a corto plazo, y en 10 a 20 años más adelante.

Hoy en día, como se dijo anteriormente, las refinerías se enfrentan a una serie de nuevos desafíos de los cuales la mayor necesidad es continuar haciendo inversiones para producir combustibles más limpios, reaccionar al cambio del mercado y adaptarse a lugares ampliamente previstos en la demanda de combustible para el transporte. Cada uno de estos desafíos afectará la combinación de los productos y las estrategias de inversión para las refinerías en el futuro, a esto se deberá agregar la necesidad de abordar la rotación e inexperiencia de los operadores en un ambiente de complejidad creciente desde la materia prima hasta los productos.

Para muchos, las reglas más estrictas que pretenden eliminar es el uso de combustible subterráneo con alto contenido de azufre que presenta un desafío apremiante. Mientras que al mismo tiempo, muchos países se están alejando de la quema de gasolina para la generación de energía y calefacción. Estas tendencias están cerrando rápidamente el mercado de los combustibles pesados de alto contenido de azufre y creando una presión creciente para mejoras significativas en las capacidades de refinación.

Mientras tanto, las economías de alto crecimiento con el rápido crecimiento de la clase media aumentan su consumo de combustible para el transporte, y muchos de ellas están invirtiendo en una nueva infraestructura de refinación local capaz de producir combustibles limpios. Las refinerías existentes que tradicionalmente han suministrado productos de combustible a estos mercados de exportación encontraran demanda en esos mercados que están siendo cubiertas por refinerías locales recientemente establecidas. Como resultado millones de barriles de capacidad de refinación de exportación podrían estar en riesgo de quedar varados, es decir, a menos que los activos que los producen puedan ser adaptados o reutilizados.

Con un pronóstico general de volúmenes de combustible alrededor del año 2035, la mayoría de las refinerías, incluso aquellas en mercados donde los combustibles están creciendo, están buscando caminos para administrar mejor sus capacidades para poder ingresar a categorías de productos que ofrecen volúmenes crecientes, así como una mayor rentabilidad. Muchas de estas refinerías planean expandirse a la petroquímica, donde la demanda global está creciendo un 40 % más rápido que el producto interno bruto, y varias veces más rápido que los combustibles de transporte.

Para satisfacer esta demanda creciente, la refinería del futuro debe tener la capacidad de convertir el petróleo crudo en combustible de alta calidad para la combustión limpia, además de productos petroquímicos de alto valor. Las tecnologías que permiten ambas producciones de una lista de combustibles limpios y una vía eficiente de “crudo a químico” a partir de materias primas con costos ventajosos, son esenciales para la rentabilidad a largo plazo de las refinerías.

Refinerías como esta, integrados con la producción petroquímica sustancial, son probablemente las más rentables en el largo plazo. De hecho las refinerías que producen solo productos petroquímicos están claramente en el horizonte.

Tan importante como cualquier otro factor, la refinería del futuro será una instalación conectada digitalmente. Este será equipado con servicios basados en la nube conectados en la planta que analizan los datos de rendimiento de la planta con modelos patentados para proporcionar recomendaciones que mejoren la optimización del proceso y la confiabilidad operativa, minimicen el consumo de energía y las emisiones, eliminan los residuos de producto y administren mejor el agua. Industria 4.0.

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jueves, 5 de diciembre de 2019

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