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martes, 24 de diciembre de 2019

lunes, 23 de diciembre de 2019

LA RSC Y LAS REFINERÍAS DEL FUTURO


Emprender hoy en día un trabajo de investigación serio en Desarrollo Sostenible “demanda reconocer los profundos cambios en el pensamiento contemporáneo: la situación interparadigmática en que se encuentra la ciencia (modernidad y postmodernidad) y la transición epistemológica (racionalidad formal deductiva a un nuevo saber)” (Bravo & Marín, 2008).

Por tanto, es imperativo considerar que la preocupación por el comportamiento ético de las empresas y organizaciones, así como la consideración de los impactos sociales y ambiéntales que derivan de sus actividades, va más allá de los intereses económicos de las mismas (Ayuso & Mutis, 2010).

"Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar, para ser buenos, los límites establecidos por la naturaleza". Hipócrates

En este entendido, podemos señalar que existe bastante evidencia empírica de modelos de crecimiento económico basados en la “explotación de los recursos naturales y acumulación del capital”, entre los que se destacan los expuestos por (Harrod, 1939) y (Domar, 1946).
En los años 70, poco antes de la primera crisis del petróleo y la presión de movimientos ecologistas, se publicó el “Primer Informe del Club de Roma” sobre los límites al crecimiento (“The Limits to Growth”), cuyas conclusiones fueron las siguientes:

“Si la industrialización, la contaminación ambiental, la producción de alimentos y el agotamiento de los recursos mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años. El resultado más probable sería un súbito e incontrolable descenso, tanto de la población como de la capacidad industrial” (Meadows, Meadows, Randers, & Behrens, 1972).

Bajo esta premisa, organizaciones como la CEPAL y el PNUMA plantearon la concepción del “ecodesarrollo”, concepto encaminado a situar límites al desarrollo industrial.

Posteriormente, las nuevas corrientes de pensamiento denotan una visión de desarrollo económico ligado a la racionalidad científica, aseverando que: “el problema ambiental es uno de los más relevantes, en los planos epistemológico y social, pues coloca de relieve las fallas del estilo cognitivo de la modernidad y devela que el riesgo ecológico es un problema del conocimiento” (Bravo & Marín, 2008).

Bajo una visión modernista, la “Perspectiva Disciplinar Positivista” de (Riechmann, 1995) define “la sostenibilidad como el mantenimiento de la capacidad de carga del ecosistema”. A su vez, los trabajos de (Wackernagel & Rees, 2001), introducen el término “huella ecológica”, como: “la superficie que demanda una cierta comunidad humana para producir los recursos que consume y absorbe los residuos generados”.

En este entendido, podemos concebir que, en países en vías de desarrollo, como los latinoamericanos, “la estructura productiva tiene un importante sustento primario, los commodities poseen gran relevancia por su impacto en su economía” (Lanteri, 2014). En consecuencia, la exportación de los bienes primarios a los que nos referimos representa las principales fuentes de ingresos a sus economías, tal es el caso de Bolivia (minerales y gas natural), Brasil (productos agropecuarios, minerales y petróleo), México (petróleo y productos agropecuarios), Venezuela (petróleo) y Chile (minerales y pesca).

“El sector hidrocarburos en Bolivia fue fundamental para el desempeño económico de los últimos años. En efecto, el 50% del crecimiento de la economía se debió al proyecto de exportación de Gas Natural al Brasil gestionado durante el período 1974–1999, y al notable crecimiento en los precios internacionales del crudo, traduciéndose en mayores precios de exportación del Gas Natural; por ende, mayores ingresos para el Estado boliviano” (Medinaceli, Grebe, Fernandez, & Hurtado, 2012) (Medinaceli, 2012).

El Estado boliviano ha mostrado gran compromiso con la premisa de Desarrollo Sostenible vs. Ecosistema, a través de la promulgación de la “Ley del Medio Ambiente” (Ley 1333, 1992). Sin embargo, a la par de un contexto afín al paradigma de explotación de los recursos sin límite, la actual “Ley de Hidrocarburos” (Ley 3058, 2005), en su artículo 11, establece: “Utilizar los hidrocarburos como factor del desarrollo nacional e integral de forma sostenible y sustentable en todas las actividades económicas y servicios, tanto públicos como privados”; fortaleciendo, técnica y económicamente a YPFB , para “llevar a cabo todas las actividades de la cadena productiva de hidrocarburos, así como la responsabilidad de la comercialización de sus derivados”.

El objetivo de este trabajo de investigación, en consideración de la definición primaria de la RSC por parte del seminal Howard R. Bowen (Bowen, 1953) y de las reflexiones que derivan de ella; permitirán construir una relación de integración de los sistemas de gestión. En consecuencia, es posible: 1) “plantear relaciones y efectos sobre la implementación de medidas adecuadas” (Carroll, 1979); 2) integrar consistentemente estrategias: “cognitivas, de competencia, de diversificación, funcionales, de crecimiento, industriales, de alta gerencia, metodológicas, de organización, de liderazgo y de rendimiento” (Ohmae, 1982); 3) concentrar conceptos complementarios expuestos en los trabajos de (Furrer, Thomas, & Goussevskaia, 2008) y (Ogliastri, 2017); 4) considerar las “expectativas del performance de las empresas e instituciones ante un escenario de decrecimiento sostenible, de desigualdad y repercusión sobre la insostenibilidad medioambiental, así como su incidencia sobre crisis económica” (Bono, 2012); y por último, 5) asociar la imagen de la empresa u organización, a causas solidarias como medioambientales o culturales, permanentes en el tiempo y que generen intangibles como beneficios estratégicos.

ALCANCES Y LIMITACIONES

El paradigma de los sistemas ecológicos y sociales radica fundamentalmente en el Desarrollo Sostenible. Actualmente vivimos una crisis ambiental que repercute sustancialmente en el planeta, lo que ha generado la necesidad de establecer límites ambientales, sociales y económicos.

En principio el concepto de desarrollo estuvo basado en el “paradigma mecanicista y racionalista desde una visión de dominio sobre la naturaleza” (Miranda, Suset, Cruz, Machado, & Campos, 2007); explotando los Recursos Naturales sin ningún límite, dejando a un lado el cuidado del Medio Ambiente y la Responsabilidad Social. Cuando la explotación de estos recursos fue más compleja, el desarrollo evidenció sus primeras limitaciones. La naturaleza comenzó a poner límites a la actividad humana, y la “Ley de los Rendimientos Decrecientes” empezó a actuar. Por tanto, la productividad marginal del trabajo a disminuir. En este sentido, debemos tomar en cuenta que:

“El paradigma ambiental exige actuar sobre cualquier Esfera de Sostenibilidad, con un enfoque en el que la naturaleza, el medio ambiente y la sociedad, se consideren como factores estratégicos de desarrollo” (Anon, 2005) (Miranda, Suset, Cruz, Machado, & Campos, 2007).

CAMBIOS PARADIGMATICOS

En términos energéticos a nivel mundial, los años 50 y 60, está representado por un periodo con gran influencia del paradigma funcionalista. El panorama económico para la década de los 80, se caracterizó por un menor dinamismo de las economías más desarrolladas y un reordenamiento de los mercados. A principios de los 90 los cambios tecnológicos fueron los nuevos patrones de producción (Gonzáles, 2008).

En tanto, América Latina durante el mismo periodo, se caracteriza por los cambios significativos que representan las relaciones comerciales regionales, deuda externa significativa de los países, incidencia de factores globales en toda la región y un bajo desempeño económico y productivo.

“Los ajustes estructurales, condicionados mayoritariamente por la reestructuración de las deudas externas, implicaron la obligación de una mayor apertura de las economías y el abandono del paradigma de desarrollo conocido como sustitución de importaciones. En ese momento histórico convergió en la región un conjunto de acontecimientos que impulsarían un cambio paradigmático de la integración y, posteriormente, de la integración energética (o quizás un desplazamiento de ideas predominantes dentro de un mismo paradigma)” (Gonzáles, 2008).

Figura 1: Cambios paradigmáticos en América Latina. Fuente: (Gonzáles, 2008).

En consecuencia, el Desarrollo Sostenible, es el resultado de las contradicciones que existen entre el crecimiento económico (como mejoramiento de calidad de vida) vs. las existentes condiciones ecológicas y sociales. Por ende, se fortalece el criterio e importancia de los sectores industriales en el desarrollo y crecimiento económico de los países. En nuestro caso, el sector hidrocarburos, toma mayor importancia y peso específico por su impacto en la economía del Estado Boliviano.

 “Históricamente, el sector de hidrocarburos ha desempeñado un papel fundamental en la economía boliviana. El valor de la producción hidrocarburífera muestra una tendencia creciente en los 20 últimos años, habiendo contribuido con porcentajes de entre 4 y el 6% del PIB” (Chávez, 2013).

REFINACIÓN DEL PETROLEO

La refinación de petróleo es un elemento clave del sistema energético mundial. Es probable que la demanda de petróleo supere los 100 millones de barriles por día (MMBPD) en 2019, y casi todo esto toma la forma de productos refinados como la gasolina y el diesel.

Las refinerías obtienen un margen de la diferencia entre los precios del petróleo crudo y los productos derivados del petróleo, el "crack spread", y deben tener en cuenta las tendencias futuras de oferta y demanda de productos petroleros a medida que planean inversiones en nueva capacidad. Los márgenes globales de refinación han fluctuado alrededor de US$ 5 por barril durante las últimas dos décadas, creando un grupo de valor de hasta US$ 250 mil millones por año para el sector petrolero (DOWSTREAM).

Históricamente, la inversión en el DOWSTREAM ha sido impulsada por el crecimiento de la demanda de combustibles para carreteras. Durante la última década, dicho crecimiento en Asia y China, en particular, ha apuntalado la expansión de la capacidad de refinería global.
Mirando hacia el futuro, los refinadores se enfrentan a un mercado más complejo y desafiante. El crecimiento de la demanda en diferentes productos está comenzando a divergir, y las importantes adiciones de capacidad en Asia y Oriente Medio afectarán los márgenes y los flujos comerciales de combustibles y petroquímicos. Por otro lado, el crecimiento en el suministro de crudo se está desplazando cada vez más hacia calidades más livianas y dulces que afectarán la rentabilidad de las refinerías y el caso de inversión para las plantas diseñadas para procesar calidades de crudo pesado. En medio de todas estas incertidumbres, la modernización y la digitalización del sector está pasando de una elección a un imperativo.

PERSPECTIVAS

Las perspectivas para la industria están siendo moldeadas por una serie de fuerzas que los refinadores deben incorporar en su planificación estratégica a futuro (Chatterton, 2019):

  1. Cambios en las especificaciones del producto y demanda de diferentes productos: la introducción de la calidad del combustible y los estándares de emisión, así como los cambios en la demanda, requerirán que las refinerías inviertan en unidades de mejora y conversión para satisfacer las tendencias cambiantes de la demanda de diferentes productos petroleros.
  2. Combustibles marinos: la mayor incertidumbre a corto plazo para las refinerías es la implementación de la reducción de la capa de azufre de la OMI en el combustible para barcos, del 3,5% al 0,5%, que entrará en vigor a partir de principios de 2020. Como lo hará el fuel oil de alto contenido de azufre universal ya no será compatible, esto provocará un cambio considerable en la demanda a medida que el mercado de envío migre a combustibles nuevos y compatibles.
  3. Los combustibles para carreteras representan alrededor de la mitad de toda la demanda de productos petroleros. La electrificación de los vehículos y la mayor utilización de tecnologías alternativas de transmisión para vehículos comerciales (como GNL e hidrógeno) representan un riesgo para las perspectivas de demanda de gasolina y diésel. Se espera que esta tendencia tenga un impacto creciente en la demanda de productos refinados en los próximos 10-20 años, lo que obligará a las refinerías a reducir los rendimientos de combustible.
  4. Aumentos significativos de la capacidad en Asia y Oriente Medio: los principales proyectos de expansión de capacidad del downstream se está poniendo en marcha en todo el mundo. Se espera que la capacidad mundial de refinación de petróleo aumente en un 15% durante 2020-2025, alcanzando 116 millones de barriles por día (MMBPD) en 2025. La inversión total hasta el 2025 superará los US$ 570 mil millones. Alrededor del 75% de las nuevas adiciones de capacidad se realizarán en Asia Pacífico y Oriente Medio y dos tercios de las adiciones de capacidad son “megaproyectos” (más de 300.000 BPD) financiados por compañías petroleras nacionales (NOC). Estas nuevas refinerías afectarán la competitividad de diferentes regiones y potencialmente conducirán a cambios en los flujos globales de productos y al cierre de la capacidad no competitiva.
  5. Una mayor integración de la refinación de combustibles con la producción de petroquímicos y polímeros: una mayor integración de la refinación con la petroquímica es un tema clave que da forma a las perspectivas. La integración de petroquímicos proporciona a las refinerías acceso a mercados de productos químicos de rápido crecimiento y una cobertura natural contra el debilitamiento del crecimiento de la demanda de gasolina y diesel. Más del 60% de la inversión esperada en proyectos chinos está en capacidad integrada. La integración de la producción de combustibles y productos químicos tendrá un impacto en la economía de la industria y podría dejar a los jugadores menos integrados incapaces de responder a las tendencias cambiantes del mercado.
  6. Aumento proyectado en el suministro global de líquidos de gas natural y crudo ligero dulce, o LGN: La Agencia Internacional de Energía pronostica que casi todo el suministro incremental de petróleo hasta 2040 provendrá de “tight oil” y LGN. El “aligeramiento del crudo” hacia calidades más livianas afectará la rentabilidad de las refinerías y dañará las inversiones en esquemas de refinación de procesos complejos que requieren de mayor cantidad de crudos pesados.
  7. Digitalización y modernización del sector de refinación: las tecnologías digitales ya están reduciendo los costos de refinación y las pérdidas de procesos, pero la modernización del sector se está moviendo de una elección estratégica a un imperativo, si los jugadores apuntan a seguir siendo competitivos en el mercado global.

A medida que cambia la demanda de diferentes productos derivados del petróleo, y el suministro de diferentes grados de crudo se vuelve más abundante o escaso. Por tanto, las refinerías deben adaptarse actualizando sus plantas e invirtiendo en una nueva capacidad de conversión. Al mismo tiempo, los refinadores deben mantenerse por delante de la competencia y luchar por las ventajas de costos y la posición en el mercado. Vemos los temas discutidos aquí como la creación de ganadores y perdedores en la refinación y la configuración del futuro de los mercados petroleros.

REFINERIA DEL FUTURO

Las empresas que desarrollan y comercializan tecnología de procesos están en una posición única para identificar y evaluar la tendencia global de la industria. Por ejemplo, la UOP ha asesorado a sus clientes en la aplicación de nuevas tecnologías para mejorar su rentabilidad en un mercado energético global en constante cambio, que permitan tomar decisiones finales de inversión. Esto es lo que forma la base para una visión clara a largo plazo de las tendencias emergentes en la industria.

Un concepto importante a largo plazo es que se ha definido como la “Refinería del Futuro.” Este concepto está basado en la filosofía de que las refinerías deben diseñarse para facilitar una evolución de las listas de productos y entregar una competitividad sostenible en términos de costo total de producción en efectivo, la eficiencia del capital, la capacidad de respuesta a la regulación y la competencia y la agilidad para administrar unidades para mayor rentabilidad. La refinería del futuro deberá estar diseñada para la flexibilidad de abordar de manera rentable los cambios en las condiciones de mercado a corto plazo, y en 10 a 20 años más adelante.

Hoy en día, como se dijo anteriormente, las refinerías se enfrentan a una serie de nuevos desafíos de los cuales la mayor necesidad es continuar haciendo inversiones para producir combustibles más limpios, reaccionar al cambio del mercado y adaptarse a lugares ampliamente previstos en la demanda de combustible para el transporte. Cada uno de estos desafíos afectará la combinación de los productos y las estrategias de inversión para las refinerías en el futuro, a esto se deberá agregar la necesidad de abordar la rotación e inexperiencia de los operadores en un ambiente de complejidad creciente desde la materia prima hasta los productos.

Para muchos, las reglas más estrictas que pretenden eliminar es el uso de combustible subterráneo con alto contenido de azufre que presenta un desafío apremiante. Mientras que al mismo tiempo, muchos países se están alejando de la quema de gasolina para la generación de energía y calefacción. Estas tendencias están cerrando rápidamente el mercado de los combustibles pesados de alto contenido de azufre y creando una presión creciente para mejoras significativas en las capacidades de refinación.

Mientras tanto, las economías de alto crecimiento con el rápido crecimiento de la clase media aumentan su consumo de combustible para el transporte, y muchos de ellas están invirtiendo en una nueva infraestructura de refinación local capaz de producir combustibles limpios. Las refinerías existentes que tradicionalmente han suministrado productos de combustible a estos mercados de exportación encontraran demanda en esos mercados que están siendo cubiertas por refinerías locales recientemente establecidas. Como resultado millones de barriles de capacidad de refinación de exportación podrían estar en riesgo de quedar varados, es decir, a menos que los activos que los producen puedan ser adaptados o reutilizados.

Con un pronóstico general de volúmenes de combustible alrededor del año 2035, la mayoría de las refinerías, incluso aquellas en mercados donde los combustibles están creciendo, están buscando caminos para administrar mejor sus capacidades para poder ingresar a categorías de productos que ofrecen volúmenes crecientes, así como una mayor rentabilidad. Muchas de estas refinerías planean expandirse a la petroquímica, donde la demanda global está creciendo un 40 % más rápido que el producto interno bruto, y varias veces más rápido que los combustibles de transporte.

Para satisfacer esta demanda creciente, la refinería del futuro debe tener la capacidad de convertir el petróleo crudo en combustible de alta calidad para la combustión limpia, además de productos petroquímicos de alto valor. Las tecnologías que permiten ambas producciones de una lista de combustibles limpios y una vía eficiente de “crudo a químico” a partir de materias primas con costos ventajosos, son esenciales para la rentabilidad a largo plazo de las refinerías.

Refinerías como esta, integrados con la producción petroquímica sustancial, son probablemente las más rentables en el largo plazo. De hecho las refinerías que producen solo productos petroquímicos están claramente en el horizonte.

Tan importante como cualquier otro factor, la refinería del futuro será una instalación conectada digitalmente. Este será equipado con servicios basados en la nube conectados en la planta que analizan los datos de rendimiento de la planta con modelos patentados para proporcionar recomendaciones que mejoren la optimización del proceso y la confiabilidad operativa, minimicen el consumo de energía y las emisiones, eliminan los residuos de producto y administren mejor el agua. Industria 4.0.

REFERENCIAS

Anon. (15 de 01 de 2005). Ambiente y desarrollo. La incorporación de la sostenibilidad ambiental al desarrollo rural. Obtenido de Medio Ambiente: http://www.medioambiente.cu/
Asif, M., Fisscher, O., Bruijn, E., & Pagell, M. (2010). Integration of management systems: A methodology for operational excellence and strategic flexibility. Operations Management Research, 146-160.
Ayuso, S., & Mutis, J. (2010). El Pacto Mundial de las Naciones Unidas - ¿una herramienta para asegurar la responsabilidad global de las empresas? Revista Globalización, Competitividad y Gobernabilidad, Vol. 4 (2). 1-12.
Bono, E. (2012). El decrecimiento sostenible, crisis ecológico-económica, desigualdad y economía social. Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, 1-17.
Bouluta, I., & Pitelis, C. (2014). Who Needs CSR? The impact of Corporate Social Responsability on National Competitiveness. Journal of Business Ethics, 119 (3), 349364.
Bowen, H. R. (1953). Social responsibilities of the businessman. New York, NY: Harper & Row.
Bravo, O., & Marín, F. (2008). El desarrollo sostenible en la transición epistemológica. Multiciencias, Vol 8, 228-233.
Carroll, A. (1979). A Three-Dimensional Conceptual Model of Corporate Performance. The Academy of Management Review, 4(4), 497-505.
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Chávez, G. (2013). Ingresos fiscales por explotación de hidrocarburos en Bolivia. La Paz, Bolivia: Banco Interamericano de Desarrollo.
Chatterton R., Maugouber D., Tang S. (2019). The Future of Downstream Oil
Domar, E. (1946). Capital Expansion, rate of growth and employment. Econométrica No. 14, 137-147.
Furrer, O., Thomas, H., & Goussevskaia, A. (2008). The structure and evolution of the strategic management field: A content analysis of 26 years of strategic management research. International Journal of Management Reviews, 1-23.
Gonzáles, M. (2008). Nuevas perspectivas de la integración energética en América del Sur: ¿cambios paradigmáticos? El factor energético y las perspectivas de integración en América del Sur, 11-36.
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INE. (19 de 01 de 2019). Instituto Nacional de Estadística. Obtenido de https://www.ine.gob.bo/index.php/estadisticas-por-actividad-economica
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Medinaceli, M., Grebe, H., Fernandez, R., & Hurtado, C. (2012). Los ciclos recientes de la economía boliviana: Una interpretación del desempeño económico e institucional. Instituto Prisma. Programa de Investigación Estratégica en Bolivia.
Miranda, T., Suset, A., Cruz, A., Machado, H., & Campos, M. (2007). El desarrollo sostenible. Perspectiva y enfoques en una nueva época. Pasto y Forrajes, Vol. 30(2), 1-5.
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Riechmann, J. (1995). Desarrollo sostenible: la lucha por la interpretación. Trotta, De la economía a la ecología.
Simón, A., Karapetrovic, S., & Casadesus, M. (2012). Evolution of Integrated Management Systems in Spanish firms. Journal of Cleaner Production, 8-19.
Ugarte, D. (2005). La relación precio del petróleo y crecimiento económico en Bolivia: el rol de la política económica.
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jueves, 5 de diciembre de 2019

jueves, 31 de octubre de 2019

miércoles, 16 de octubre de 2019

RESERVAS Y PRODUCCION

PETROLEO Y CONDENSADO & GAS NATURAL

   FUENTE: Fundacion Jubileo / Ministerio de Hidrocarburos

jueves, 3 de octubre de 2019

LIMITES DEL CRECIMIENTO. PARTE 2/5


DE LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO AL DESARROLLO SOSTENIBLE. FACTORES DETERMINANTES PARA UNA EXITOSA GESTIÓN DE RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA.


1.1        ANTECEDENTES

Evidencia sobre la relación precio internacional del petróleo, política fiscal y crecimiento económico, muestra que Bolivia, tuvo un performance positivo ante la variación de una variable exógena como el precio internacional del petróleo.

El problema principal, como se dijo anteriormente, radica en que no existe una investigación científica que determine los límites, razones y causas, por las cuales no se lleguen a cumplir los compromisos del Estado boliviano en miras de una eficiencia en las gestiones gubernamentales, tal es el caso de la exportación de Gas Natural y otros, que generan implicaciones ambientales, sociales y económicas, dentro del marco de Desarrollo Sostenible, RSC y Crecimiento Económico sostenido. Por tanto, es importante establecer que los primeros sistemas de gestión fueron los correspondientes a “calidad, satisfacción del cliente y salud & seguridad de los trabajadores” (Heras-Saizarbitoria, 2011).

“La moderna definición de calidad se extiende más allá de las especificaciones de los productos/servicios para abarcar los requisitos de una variedad de partes interesadas o grupos de interés (stakeholders). Entre los diferentes sistemas empleados por instituciones del Estado y las propias empresas, que permitan cumplir con los requerimientos de los stakeholders de un modo sistemático, destacan: la Gestión de la Calidad; el Medioambiente; la Seguridad y Salud Laboral; y la RSC” (Asif , Fisscher, Bruijn, & Pagell, 2010) (Conesa, De Nieves, & Briones, 2016)

En este contexto, actualmente las empresas y organizaciones utilizan una serie de sistemas de gestión, que les permiten cumplir con sus objetivos organizacionales y las de los “stakeholders” (Simon, Karapetrovic, & Casadesus, 2012).

“La implementación e integración de la RSC es una innovación en los procesos de gestión, ya que se definen políticas estratégicas, donde una buena política de responsabilidad social puede generar dinámicas de innovación en procesos tecnológicos y de producto, incluso generando cambios en la cultura organizacional” (Hernandez & Sanchez, 2012) (Conesa, De Nieves, & Briones, 2016).


Figura 1: Integración de las tres esferas de Sostenibilidad. Fuente: Elaboración Propia.

Por lo expuesto anteriormente, podría defenderse la idea de que actualmente las organizaciones se encuentran adoptando prácticas de RSC, instaurando procedimientos y herramientas alineados con sus estrategias. En tanto que estudios realizados como los de (Bouluta & Pitelis, 2014), concluyen que la “implementación de RSC en las organizaciones, contribuyen positivamente en los resultados de gestión acordes a la integración de las esferas de sostenibilidad (innovación, competitividad y niveles de calidad de vida)”. Ver Figura 1.

Finalmente, la importancia del presente trabajo radica en la contribución con el entendimiento y posterior aplicación de los factores determinantes para una exitosa gestión de RSC por parte de las empresas e instituciones.



1.2   ALCANCES Y LIMITACIONES

El paradigma de los sistemas ecológicos y sociales radica fundamentalmente en el Desarrollo Sostenible. Actualmente vivimos una crisis ambiental que repercute sustancialmente en el planeta, lo que ha generado la necesidad de establecer límites ambientales, sociales y económicos.

En principio el concepto de desarrollo estuvo basado en el “paradigma mecanicista y racionalista desde una visión de dominio sobre la naturaleza” (Miranda, Suset, Cruz, Machado, & Campos, 2007); explotando los Recursos Naturales sin ningún límite, dejando a un lado el cuidado del Medio Ambiente y la Responsabilidad Social. Cuando la explotación de estos recursos fue más compleja, el desarrollo evidenció sus primeras limitaciones. La naturaleza comenzó a poner límites a la actividad humana, y la “Ley de los Rendimientos Decrecientes” empezó a actuar. Por tanto, la productividad marginal del trabajo a disminuir. En este sentido, debemos tomar en cuenta que:

“El paradigma ambiental exige actuar sobre cualquier Esfera de Sostenibilidad, con un enfoque en el que la naturaleza, el medio ambiente y la sociedad, se consideren como factores estratégicos de desarrollo” (Anon, 2005) (Miranda, Suset, Cruz, Machado, & Campos, 2007).

1.3  CAMBIOS PARADIGMATICOS

En términos energéticos a nivel mundial, los años 50 y 60, está representado por un periodo con gran influencia del paradigma funcionalista. El panorama económico para la década de los 80, se caracterizó por un menor dinamismo de las economías más desarrolladas y un re ordenamiento de los mercados. A principios de los 90 los cambios tecnológicos fueron los nuevos patrones de producción (Gonzáles, 2008).

En tanto, América Latina durante el mismo periodo, se caracteriza por los cambios significativos que representan las relaciones comerciales regionales, deuda externa significativa de los países, incidencia de factores globales en toda la región y un bajo desempeño económico y productivo.


Figura 2: Cambios paradigmáticos en América Latina. Fuente: (Gonzáles, 2008)
“Los ajustes estructurales, condicionados mayoritariamente por la re estructuración de las deudas externas, implicaron la obligación de una mayor apertura de las economías y el abandono del paradigma de desarrollo conocido como sustitución de importaciones. En ese momento histórico convergió en la región un conjunto de acontecimientos que impulsarían un cambio paradigmático de la integración y, posteriormente, de la integración energética (o quizás un desplazamiento de ideas predominantes dentro de un mismo paradigma)” (Gonzáles, 2008).

En consecuencia, el Desarrollo Sostenible, es el resultado de las contradicciones que existen entre el crecimiento económico (como mejoramiento de calidad de vida) vs. las existentes condiciones ecológicas y sociales. Por ende, se fortalece el criterio e importancia de los sectores industriales en el desarrollo y crecimiento económico de los países. En nuestro caso, el sector hidrocarburos, toma mayor importancia y peso específico por su impacto en la economía del Estado Boliviano.

 “Históricamente, el sector de hidrocarburos ha desempeñado un papel fundamental en la economía boliviana. El valor de la producción hidrocarburífera muestra una tendencia creciente en los 20 últimos años, habiendo contribuido con porcentajes de entre 4 y el 6% del PIB” (Chávez, 2013).
Evidencia sobre la relación precio internacional del petróleo, política fiscal y crecimiento económico, muestra que Bolivia, tuvo un performance positivo ante la variación de una variable exógena como el precio internacional del petróleo.
Figura 3: Producción de Hidrocarburos (en Millones de Bs. de 1990). Fuente: (INEa, 2019)

“El 2013, cuando el precio promedio del petróleo fue de US$ 97,9 el barril, Bolivia (cuya exportación de hidrocarburos en porcentaje del PIB fue de 21,2%), creció en 5,2%” (Ugarte, 2005).

1.4         GAS NATURAL


En cuanto al Gas Natural, podemos señalar que un sin número de transacciones se realizan a nivel internacional y regional en función de marcadores de precio como son el petróleo y sus derivados. Por ejemplo, en los contratos entre Bolivia y Brasil, los precios del gas fueron vinculados a varios tipos de fuel oil, debido que se quería reemplazar estos en la generación eléctrica. Para el contrato entre Bolivia y Argentina, se utilizó el mismo modelo debido a que una parte de generación eléctrica aún se la hace con derivados del petróleo. Sin embargo, esta situación ha cambiado considerablemente con la llegada del LNG (Liquefied Natural Gas), con más gas producido “offshore” en Brasil y “shale” en Argentina.
“Si el mercado funciona y se fomenta transacciones competitivas e integración, se deberían crear una especie de nodos (HUBS) de marcadores de gas tanto en Brasil (Sao Paulo) y Argentina (Buenos Aires). En estos HUBS deberían competir gas producido localmente, gas de Bolivia y LNG” (Rios, 2018).

Respecto a los precios en los contratos futuros de suministro de Gas Natural, gran parte de ellos no se vincularán más al petróleo, rompiendo el paradigma de: “sube el petróleo, sube el gas natural”.

“El gas natural comienza a tener vida propia. Por ejemplo, los precios de gas en el Cono Sur, todo indica que serán de competencia gas con gas y con LNG como techo o marcador de precio”. (Rios, 2018)

Asimismo, debemos también entender que internacionalmente el mercado del Gas Natural presenta una elevada incertidumbre debido a la dependencia del precio, del volumen, de los aspectos regulatorios, geopolíticos, climatológicos y de la actividad industrial en sí.

“En los mercados energéticos, caracterizados por un marcado carácter global, el entendimiento de los factores que introducen volatilidad en el resultado de las compañías es fundamental para poder aplicar políticas comerciales y de gestión del riesgo que resulten eficaces para la protección y optimización del margen del negocio. La liberalización de los mercados presenta indudables oportunidades para los gestores más cualificados en la medida que amplía las posibilidades de gestión tanto en las estrategias de aprovisionamiento como en las de venta” (Layo, Coca, & Martinez, 2009).

Por tanto, el paradigma de la modernización enfatiza el crecimiento económico en base a criterios de “Industrialización de los Hidrocarburos”. Sin embargo, también debemos tomar en cuenta (desde el punto de vista político), la formación de instituciones nacionales bajo la protección del Estado, que promueven aparatos jurídicos y administrativos que a su vez permiten construir: una identidad nacional (nacionalización de los hidrocarburos); participación de nuevos actores sociales y económicos (organizaciones sociales); fortalecimiento de organismos reguladores (es el caso de la ANH ); y los nuevos roles de las organizaciones estatales (es el caso de YPFB).

Respecto al crecimiento de la demanda como energético mundial, debemos tomar en cuenta que las economías emergentes, permitirán que los hidrocarburos sigan siendo la fuente energética más importante en los próximos 25 años, convirtiendo al Gas Natural en uno de los commodities energéticos de mayor relevancia.


Figura 4: Crecimiento del consumo del Gas Natural 2017-2023. Fuente: (IEA, 2019)

“Se pronostica que la demanda global de Gas Natural aumentará a un promedio de 1.6% durante los próximos 5 años, con los mercados asiáticos emergentes como el principal motor de la demanda” (IEA, 2019).

Conforme al trabajo presentado por la CEPAL  (Di Sbroiavacca, Dubrovsky, Nadal, & Contreras, 2019), el Gas Natural importado en Sudamérica es igual a 81,5 MMMCD , el mismo que representa el 17,4% de su consumo; donde el 73% es abastecido con el propio gas producido en la región, principalmente de Bolivia y Trinidad & Tobago; el restante 27%, es abastecido por países fuera de la región.

Asimismo, es conveniente también señalar que los mercados del Gas Natural y del LNG, se caracterizan por presentar algunas desventajas competitivas respecto a otras fuentes de energía:

  • Elevada concentración de reservas de gas en muy pocos países.
  • Dependencia de países de tránsito entre productores y consumidores.
  • Elevadas inversiones requeridas para el transporte terrestre
  • Alto costo por unidad energética desplazada en los fletes y reflejado en los márgenes de transporte.

viernes, 23 de agosto de 2019

LA CADENA DE PETROLEO Y GAS NATURAL

Primero veamos la industria en sí. La industria consta de dos sectores principales: Upstream & Downstream. El Upstream incluye la exploración y producción de recursos naturales (E&P), mientras que el Downstream, se ocupa de la transformación de estos recursos en productos y su distribución a los consumidores finales.


Debido a economías de escala, esta industria fomenta la concentración. En palabras sencillas, fomenta el surgimiento de empresas integradas verticalmente e involucradas en toda la cadena energética. Estas son algunas de las compañías privadas más grandes del mundo: EXXON MOBIL, BP, TOTAL y SHELL. Sin embargo, también existen empresas que se centran en un solo lado del negocio, ya sea en el Upstream o en el Downstream. Estas compañías son llamadas "empresas independientes". Para el caso del Upstream, las empresas como APACHE o TULLOW, concentran sus actividades sólo en exploración y producción. Mientras que compañías como VALERO, RELIANCE o SUNOCO centran la mayor parte de sus actividades en el Downstream. Paralelamente, también existen empresas de servicios que proporcionan asistencia técnica y de ingeniería a las compañías petroleras.

Otra distinción usual, en la industria, existe entre las entidades internacionales y nacionales, lo que bien pueden llamarse IOCs (International Oil Companies) y NOCs (National Oil Companies). Las IOCs, por naturaleza son empresas privadas; mientras que las NOCs son empresas que operan en nombre de su gobierno de origen. Sin embargo, esto no significa que no puedan operar más allá de sus fronteras.





RETOS EN EL SECTOR DEL UPSTREAM

Si nos concentramos en el sector del Upstream, podemos observar a nivel general un incremento significativo de la inversión en las actividades de E&P. Esto se debe principalmente al hecho de que las empresas, ya sean nacionales o internacionales, tienen que mantener y sostener su producción de hidrocarburos, para ser competitivas. En sólo 5 años, las inversiones realizadas, a nivel internacional en E&P, se han incrementado en un 60%, con expectativas futuras de incrementos anuales del orden del 5%.

Todo este esfuerzo, sin duda radica en maximizar la renta del petróleo, que en términos sencillos podríamos entender como la diferencia entre el precio del crudo y el costo técnico. Entendiéndose como costo técnico, como la suma de los costos de exploración, desarrollo y producción. Dependiendo de la naturaleza del reservorio, puede variar entre 20 y 80 dólares por barril. Este costo debe ser cuidadosamente controlado para mantener la rentabilidad del negocio. Utilizando nuevas tecnologías, optimización de la gestión de costos y la estandarización de equipos y procesos, las empresas petroleras podrían generar acciones útiles para la reducción del costo total.

Después de las actividades de E&P, el petróleo crudo o gas natural, se encuentra disponible en su forma primaria, para ser transportada a las refinerías para ser procesada y transformada en productos adaptados a las necesidades del consumidor final.

Como el petróleo es líquido, puede ser transportado simplemente usando los medios adecuados tales como barcazas, tuberías (oleoductos), trenes o camiones, según sea el caso. Para el gas natural, éste es un poco más complejo, debido a la necesidad de utilizar compresores para aumentar la presión de los gases dentro de la tubería (gasoducto) y poder llegar al consumidor final. El desarrollo de la tecnología de Gas Natural Licuado (LNG) ha hecho que el transporte de este sea más flexible. Sin embargo, esta tecnología no disminuye considerablemente la costos de transporte, excepto para distancias muy largas.

CARACTERÍSTICAS ECONÓMICAS DE LA ACTIVIDAD DE REFINACIÓN

Ahora que los hidrocarburos (para el caso del petróleo crudo) han sido transportados hasta la puerta de la refinería, sigamos nuestro recorrido a lo largo de la cadena de petróleo y gas, pasando por los detalles del lado del Downstream del negocio.

Gracias a diversas operaciones unitarias y procesos químicos, el crudo se convierte en muchos productos listos para el consumo final, tales como el diesel y la gasolina que constituyen respectivamente alrededor del 30 y 25% de los productos, a nivel internacional. Pero por supuesto, existen muchos otros productos, tales como el combustible para aviones, la nafta y el fuel oil.

El elemento económico más importante a considerar en la Industria del Refino es el denominado "Margen de Refinación". Es importante distinguir entre los márgenes bruto y neto. El margen bruto, es simplemente igual al valor de los productos que salen de la refinería, menos el costo del petróleo crudo. Si también se resta los costos variables de producción de este valor, entonces se  obtendrá el margen neto. Esto es lo que desencadena la rentabilidad del negocio de refinación.



Se puede tener márgenes diferentes para diferentes ubicaciones, ya que los costos de refinación divergen de una región a la otra. Por ejemplo, en los mercados donde las refinerías tienen acceso a un menor costo de crudo o menores gastos operacionales, los márgenes podrían ser más altos.

Esto se puede verificar fácilmente, observando la evolución regional de las capacidades de refinación en los últimos 30 años. De hecho, desde 1980, las capacidades en China se han multiplicado por 7, mientras que en la India por 8 y en el Oriente Medio se ha más que duplicado en el mismo período. Mientras que en la Unión Europea y Japón han disminuido en un 30% y 27% respectivamente.

Pero, no debemos olvidar que el fuerte crecimiento de la demanda, también ha sido un factor decisivo detrás de este cambio hacia los países emergentes.

Asimismo, debemos recordar que no todos los hidrocarburos pasarán por las refinerías. También existe otra porción importante de petróleo o gas natural que se procesa a través de unidades petroquímicas, en las que se producen productos finales como botellas de plástico, ropa o materiales de embalaje. Los petroquímicos ocupan hoy una posición de liderazgo en la industria de los hidrocarburos, pero aún más importante en la historia del progreso material en el siglo pasado.

Por el momento, basta con tener en cuenta que desde un punto de vista estrictamente económico, la rentabilidad de los productos petroquímicos es muy similar a la del sector de refinación. Nuevamente estamos hablando del margen, que es la diferencia entre el valor del producto saliente y el costo de la materia prima entrante. Cuanto mayor sea el margen, mejor será la cobertura de los costos y, en consecuencia, mayor será la rentabilidad.

DISTRIBUCIÓN

Hasta el momento se ha realizado una distinción entre el Upstream y el Downstream de los negocios de petróleo y gas natural. Pero son dos caras de la misma moneda y su vinculación es muy fuerte. Por ejemplo, si observamos el historial de precios tanto del crudo como de la gasolina en el mercado internacional, ambos precios siguen la misma tendencia y están altamente correlacionados. La diferencia entre los dos precios, bien puede explicarse entre la diferencia del margen bruto de refinación, los costos de comercialización y distribución y, por supuesto, los impuestos determinados por el regulador local, donde el producto final se vende realmente.


Esta comparación, resalta muy bien el impacto de los costos de refinación y distribución, pero sobre todo el impacto de los impuestos sobre el precio al por menor de los productos petrolíferos eventualmente pagados por los consumidores finales en diferentes países. En general, el precio final al consumidor en los países productores es más bajo que en otros lugares. Sin embargo, en algunos países productores, como Noruega, debido a los altos impuestos que aplica el gobierno, el precio minorista de la gasolina y el diesel están entre los más altos del mundo.

CONCLUSIÓN

A manera de conclusión, podemos señalar que la industria de petróleo y gas se enfrenta a retos técnicos y económicos en cada etapa del negocio. En el caso del Upstream, por ejemplo, la innovación técnica y el precio del crudo son factores decisivos para ir más allá en la exploración y la producción. Del mismo modo, en el Downstream, el negocio tiene que caminar a lo largo de la curva de aprendizaje con el fin de mejorar los procesos y reducir los costos en la transformación de la materia prima en productos finales con altos valores agregados.

Por último, pero no menos importante, esta industria es cada vez más desafiada por cuestiones ambientales y de responsabilidad social corporativa. El medio ambiente se está convirtiendo en el tema principal en el mundo de la energía.

Por lo tanto, la industria del petróleo y del gas tiene que asumir este desafío proponiendo los modos de producción y procesos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente en cada paso de la cadena desde el pozo hasta el consumidor final.

lunes, 19 de agosto de 2019

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