viernes, 13 de marzo de 2020
martes, 3 de marzo de 2020
PRESENTACIÓN FUNDACIÓN JUBILEO
"De la supuesta Nacionalización a la Importación de Hidrocarburos.
Los datos que antes no se conocían".
(03/03/2020)
(03/03/2020)
Fuente: Fundación Jubileo (https://jubileobolivia.org.bo/)
lunes, 3 de febrero de 2020
LIMITES DEL CRECIMIENTO PARTE 3/5
DE LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO AL DESARROLLO SOSTENIBLE. FACTORES DETERMINANTES PARA UNA EXITOSA GESTIÓN DE RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA.
Figura 7: RSC y el Marketing Social Corporativo (MSC). Fuente: Elaboración propia
2. REVISIÓN
DE LA LITERATURA
Con el objeto de comprender y establecer una definición
clara sobre la RSC, es importante revisar los conceptos desde sus orígenes
hasta la actualidad.
2.1. INICIOS,
LOS AÑOS 50
Los orígenes del concepto de RSC, se remontan a la década de
los cincuenta. Howard R. Bowen, es considerado como el padre de la RSC según
(Carrol, 1999), en su libro “Social Responsibilities of Businessman”, el mismo
que define a la RSC como:
“La obligación de los empresarios a seguir aquellas
políticas, a tomar aquellas decisiones, o a seguir aquellas líneas de acción
que son deseables para nuestra sociedad, en términos de objetivos y valores”
(Bowen, 1953).
Esta definición, sumado a los análisis y reflexiones que se
derivan de la misma, permiten a las empresas entender que no se encuentran
aisladas, sino que sus acciones afectan y repercuten en la sociedad.
2.2. AUGE DE LAS
DEFINICIONES, LOS AÑOS 60
Los años sesenta se caracterizan por el desarrollo del
concepto inicial de los cincuenta. Investigadores como (Davis, 1960),
(Frederick, 1960), (McGuire, 1963), (Davis & Blomstrom, 1966) y (Walton,
1967), incorporan dos nociones importantes sobre la definición del RSC:
- El concepto va más allá de las obligaciones económicas de la organización; y
- El reconocimiento de la existencia de una relación entre empresa y sociedad.
2.3. PRECISANDO
EL CONCEPTO, LOS AÑOS 70
Este periodo se caracteriza por el esfuerzo por clarificar y
delimitar con mayor precisión el concepto de RSC. Autores como (Manne &
Wallich, 1972), (Davis, 1973), (Eilbert & Parket, 1973), (Eells &
Walton, 1974) y (Sethi, 1975), subrayan la idea de que: “La RSC no termina con
el cumplimiento de los requisitos legales, sino que esta debe ser voluntaria y
en búsqueda del bienestar social”.
Otra corriente importante en este periodo es la que
incorpora los diferentes tipos de responsabilidades en una empresa. Entre las
cuales se destacan:
- El (Committee for Economic Development, 1971), que establece una definición de la RSC a partir de: “Los tres círculos concéntricos: 1) Círculo interior: responsabilidad económica de la empresa; 2) Círculo intermedio: responsabilidad relativa a los valores y prioridades sociales; y 3) Círculo exterior: responsabilidad con el entorno social”.
- Los trabajos realizados por (Sethi, 1975), que establece a su vez: “Los tres tipos de comportamiento: 1) Obligación Social; 2) Responsabilidad Social; y 3) Sensibilidad Social”.
- Por último, (Carroll, 1979) quien diferencia entre: “1) Responsabilidad Económica; 2) Responsabilidad Legal; 3) Responsabilidad Ética; y 4) Responsabilidad Discrecional”.
2.4. CONCEPTOS
ALTERNATIVOS, LOS AÑOS 80
Este periodo se caracteriza por el desarrollo de conceptos
alternativos, destacándose las labores de
(Tuzzolino & Armandi, 1981), (Dalton & Cosier, 1982), (Freeman,
1984) y (Wartick & Cochran, 1985). Dichos trabajos de investigación y
análisis de la RSC se centran en: “1) La RSC como respuesta a los intereses de
la sociedad; 2) Responsabilidad Social Corporativa; 3) Responsabilidad Pública;
y 4) Ética Empresarial”.
2.5. TEORÍA DE
LOS STAKEHOLDERS, LOS AÑOS 90
Los años noventa se caracterizan por pequeñas contribuciones
a las definiciones del concepto de la RSC anteriormente citadas. Este periodo
tiene su importancia, en que dichos trabajos de investigación utilizan como
punto de partida anteriores definiciones, para armonizar con otros temas
relacionados con la RSC.
Entre los trabajos de investigación más notables se destaca
la “Teoría de los Stakeholders” de (Freeman, 1984) y aportaciones posteriores
(Freeman, 1994). Así como los trabajos de (Donaldson & Preston, 1995),
(Mitchell, Agle, & Wood, 1997), (Rowley, 1997) y (Agle & Mitchell,
1999).
“El enfoque de los grupos participantes, se ha consolidado
en los años noventa como la teoría dominante en la RSC” (Perdiguero, 2003).
Por tanto, la nueva visión de la empresa se encuentra
alineada a la búsqueda de satisfacción de las expectativas de las personas
involucradas o afectadas en la organización.
2.6. VALORES
INTANGIBLES, LOS AÑOS 2000 A LA ACTUALIDAD
Los trabajos de investigación realizados en este periodo,
asienten que la RSC debe consolidarse como un “Activo Intangible para las
organizaciones” (Benavides & Villagra, 2005); (Martin, 2005); (Mendez,
2005); (Truñó & Rialp, 2008); (Surroca, Tribó, & Waddock, 2010); (Perez
M. , 2012); y (Villagra, 2015).
Uno de los trabajos elocuentes de este movimiento, es el
presentado por (Villafañe, 2007) sobre la Comunicación Empresarial y la Gestión
de los Intangibles de la RSC. Por ende, a manera de conclusión sobre este
periodo, podemos señalar que las empresas se encuentran ante una nueva realidad
empresarial, “el auge de los valores intangibles”.
Sin embargo, para el presente trabajo, tomaremos como
referencia la siguiente definición:
“La RSC incluye todas aquellas actividades, más allá de los
requerimientos legales, que realiza una organización, como consecuencia de un
compromiso adoptado con sus grupos de interés (stakeholders) en materia
económica, social y medioambiental, con el objetivo de responsabilizarse de las
consecuencias e impactos que derivan de sus acciones y maximizar la creación de
valor compartido para todo el conjunto de grupos de interés (stakeholders)”
(Barrio, 2016).
Cabe destacar que este concepto incorpora las principales
ideas de los trabajos de investigación mencionados, haciendo énfasis en:
- La voluntad de las empresas;
- Compromisos con los “Grupos de Interés”;
- Dimensión económica;
- Dimensión Social y Medioambiental;
- Responsabilidad de los impactos sobre la empresa y la sociedad; y
- Maximización del valor compartido (creación de intangibles).
Como parte de la historia boliviana, el concepto de RSC es
bastante novedosa (no más de una década). Para ese entonces todas las acciones
bajo este criterio se resumían en donaciones, acciones filantrópicas y destino
de fondos a proyectos y poblaciones menos favorecidas. A la fecha, este
concepto fue evolucionando hacia una visión de inversión social, donde las
empresas denominadas grandes, juegan un papel importante en favorecer a grupos
de interés, bajo el lema de “Socialmente Responsables”, tal es el caso de YPFB
corporación y otras.
“Las acciones en RSC se volvieron parte de una gestión
estratégica empresarial, todo esto formalizado por la Alta Dirección e
involucrando a los actores de la cadena de la empresa de forma transversal. Esa
fue la evolución de la RSC hasta lo que hoy conocemos como un modelo de gestión
empresarial que genera impactos positivos en los diferentes grupos de interés,
con el propósito de que la producción de bienes y servicios sea económicamente
viable, ambientalmente sostenible y socialmente responsable” (Sabillon, 2017).
2.8. RSC vs CRECIMIENTO
ECONOMICO
Desde un punto de vista microeconómico, la incidencia
económica de la RSC puede traducirse en efectos directos e indirectos para las
empresas que la practican. No obstante, desde un punto de vista macroeconómico
también cabe suponer que una determinada masa crítica de empresas responsables
en una economía, convierten a ésta en un foco de atracción de factores y
recursos productivos, que podrían afectar el crecimiento económico de un país.
Esta hipótesis relaciona el efecto macroeconómico de la RSC con el concepto de
competitividad agregada, entendida a su vez como el atractivo de un país, la
capacidad de una economía de generar ingresos y de atraer recursos productivos
por encima de otras no demasiado diferentes gracias a una combinación de
elementos entre los que cabría situar el grado de responsabilidad social de sus
empresas (Navarro, 2006).
Sin embargo, a pesar de los costos innegables para las
empresas en la aplicación de una política medioambiental (generación de
intangibles), también puede generar competitividad y crecimiento económico al
mejorar la eficacia de la producción y crear nuevos mercados.
Los principales argumentos económicos a favor de la RSC
desde las perspectivas micro y macroeconómica se muestran en la Figura 5. Donde
el enfoque macroeconómico se apoya en la estrategia de desarrollo sostenible,
crecimiento económico y en el concepto de Inversión Socialmente Responsable
(ISR) (Navarro, 2006). El enfoque microeconómico atiende a los intereses
particulares de las empresas y organizaciones, tanto en su dimensión interna
como externa, en busca de mayor productividad y competitividad.
Figura 5: Principales argumentos económicos RSC, desde la
perspectiva micro y macroeconómica. Fuente: (Navarro, 2006). Elaboración
Propia.
2.9. CERTIFICACIÓN
EN RSC
Los mecanismos de certificación en RSC son diversos y se
enfocan en diferentes espacios. Al respecto, podemos señalar que:
“Las normas y estándares técnicos están conformados
principalmente por la norma ISO53 14000, EMAS (Eco-management and Audit
Scheme), AA (Accountability) 1000, y SA (Social Accountability) 8000, los
cuales brindan un conjunto de procedimientos, pasos y especificaciones para que
las empresas puedan gestionar y sistematizar sus actividades por medio de
consultas y auditorías con los diferentes participantes involucrados”
(Chavez-Becker & Patraca-Divildox, 2011).
En principio, (Karapetrovic & Willborn, 1998)
desarrollaron el primer modelo de integración bajo un enfoque sistémico de
gestión ISO 9001:1994 e ISO 14001:1996, introduciendo el concepto de “Sistema
de Sistemas”. Posteriormente, dicho modelo fue actualizado, con dos conceptos
adicionales: “1) el Sistema de Seguridad y Salud Laboral, basado en el estándar
OHSAS 18001:1998; y 2) el Sistema de Responsabilidad Social, basado en el
modelo SA 8000” (Karapetrovic & Jonker, 2003).
La Figura 6, nos permite observar los diferentes sistemas de
gestión, así como las correlaciones referidas a: 1) Calidad; 2) Medioambiente;
3) Seguridad & Salud Ocupacional; y 4) Responsabilidad Social. Todos los
componentes están interrelacionados formando un “Sistema de Gestión Integrado
(SGI)” (Hamidi, Omidvari, & Meftahi, 2012). Sin embargo, también se debe
considerar en el SGI, los “Grupos de Interés”, así como la “Responsabilidad
Social” ante ellos.
Figura 6: Integración de sistema propuesto por Karapetrovic.
2.10. RSC VS COMERCIO EXTERIOR
Ante la necesidad de búsqueda de
nuevos mercados emergentes, las empresas han optado por estrategias de
expansión global, lo que ha priorizado la necesidad de una relación más
estrecha con la sociedad. Esta relación se encuentra muy alineada a las
acciones de las empresas con el Desarrollo Sostenible, la conformación de
Capital Social y la RSC. La prioridad de estas acciones abarca la toma de
conciencia en una perspectiva de largo plazo, construyendo valor para los
accionistas de la empresa y para los actores sociales relacionados con su
entorno de influencia.
Por tanto, los efectos de la
globalización, la internacionalización de los mercados, los acuerdos y tratados
internacionales, los objetivos del milenio y otros, representan nuevos retos y
oportunidades para definir nuevos modelos de gestión empresarial, donde los
intereses de los actores sociales y del empresariado deben coincidir en la
generación de valor para ambas partes.
Ante este escenario, donde el
crecimiento de los mercados domésticos no genera grandes expectativas, los
tratados comerciales y la apertura de las fronteras al comercio exterior,
apoyados por una política pública a favor de atraer inversiones extranjeras y
utilizar a los hidrocarburos como factor del desarrollo nacional e integral
sostenible y sustentable en todas las actividades económicas (tal es el caso
boliviano), nace la necesidad de una expansión global en mercados altamente
competitivos.
“La expansión global es una
opción estratégica que permite a todo tipo de empresas (grandes, medianas y
pequeñas), incrementar su rentabilidad en formas no viables en los mercados
domésticos. Las empresas que logran operar internacionalmente han desarrollado
un rendimiento a partir de: habilidades distintivas; realizar lo que se conoce
como economías de localización; y bajar la curva de experiencia antes que los
competidores, disminuyendo los costos de creación de valor” (Hill & Jones,
1996) (Perez & Bedoya, 2005).
2.11. MARKETING SOCIAL CORPORATIVO
Actualmente las empresas, plantean
estrategias acordes a una relación más duradera con sus clientes, donde un
compromiso social puede ser una fuente de ventaja competitiva.
El término Marketing Social
Corporativo (MSC) surgió de la evolución del concepto de marketing social,
donde los trabajos de (Kotler & Zaltman, 1971) describen y afianzan los
“principios y técnicas de marketing para promover una causa, idea o
comportamiento social”. Por tanto, nos referiremos a MSC, como una herramienta
de posicionamiento estratégico que asocia una empresa o imagen de marca con un
problema o causa social relevante, para beneficio mutuo (Smith & Alcorn,
1991), (Massó, 1998), (Pringle & Thompson, 2000) y (Keiti Higuchi &
David Vieira, 2012). En este entendido, debemos entender para el presente
trabajo como:
“Las actividades que desarrolla
una empresa con el objetivo de lograr el compromiso de los consumidores hacia
un determinado comportamiento de interés social, favoreciendo, al mismo tiempo
y de forma directa, los intereses de la empresa en cuanto a su posición en el
mercado y a su imagen” (Barranco, 2005).
Por tanto, se pretende asociar la
imagen de marca de la empresa u organización (en este caso la de YPFB
Corporación), a causas solidarias como medioambientales o culturales, y que las
mismas sean permanentes en el tiempo y generen intangibles como beneficios
estratégicos.
El MSC emplea recursos para
desarrollar un cambio conductual en bien del medio ambiente y de la comunidad.
En este entendido, los trabajos realizados por (Fox & Kotler, 1980)
recomiendan incluir los siguientes aspectos para maximizar los beneficios estratégicos
de una organización:
- Análisis yl público objetivo.
- Elección de objetivos conductuales.
- Identificación de diagnóstico de la situación.
- Selección de las Barreras al Cambio.
- Desarrollo de la mezcla de marketing.
Figura 7: RSC y el Marketing Social Corporativo (MSC). Fuente: Elaboración propia
Por tanto, el marketing ecológico
y social utilizado en la estrategia de la RSC permite a las empresas ampliar
sus oportunidades de negocio y de expansión a otros mercados, a la vez que,
plantean la promoción de un desarrollo humano y lucha contra la pobreza. A
partir de una perspectiva crítica del papel que cumple la RSC, se favorece la
reflexión y el debate sobre las ganancias para las empresas transnacionales y
los efectos para las mayorías sociales, así como la protección ambiental.
La aplicación del MSC se expande
tanto a organizaciones como a empresas, debido a que su objetivo primario es:
“Transformar hábitos, actitudes y pensamientos” (Fox & Kotler, 1980).
3. MODELO DE HIPÓTESIS
En consideración de que la
literatura expone que el gasto de gobierno tiene un efecto positivo temporal
sobre el producto, existen variables de efecto directo sobre el PIB que tienen
efectos negativos. El presente trabajo pretende, en primera instancia,
corroborar o descartar estos pronunciamientos, para que posteriormente, ver la
incidencia en una gestión comprometida a los lineamientos de la RSC aplicada.
En este sentido, de los trabajos
teórico–prácticos sobre los “Sistemas de Gestión Estandarizados” realizados por
(Bernardo, Casadeus, Karapetrovic, & Heras, 2009); los estudios teóricos de
(Jørgensen, Remmen, & Mellado, 2006); (Ciobano, 2010) y (Simon, Bernardo,
Karapetrovic, & Casadesús, 2011), relativos a las “estrategias,
metodologías, grados de integración y clasificación de las empresas”; y los estudios
empíricos de (Santos, Mendez, & Barbosa, 2011); (Zeng, Tam, & Shem,
2011) y (Bernardo, Casadeus, Karapetrovic, & Heras, 2012), relacionado a
las “dificultades de implementación de las RSC en las organizaciones”; se
plantea la siguiente hipótesis:
H1:
La existencia de sistemas de
gestión previos normalizados influyen positivamente en la implantación de
medidas de RSC.
Sin embargo de lo anterior, en lo
que respecta a la integración de la RSC, esta puede ser: “estimulada por
procesos previamente implementados de gestión”, conforme a los trabajos
realizados por (Vilanova, Lozano, & Arenas, 2009) y (Asif, Searcy, Zutshi,
& Fisscher, 2013). En este entendido, se plantea la siguiente hipótesis:
H2: La existencia de sistemas de gestión
previos a la RSC influyen positivamente en la integración de ésta en el sistema
de gestión de las organizaciones.
En consideración de la norma
Estándar ISO 26000 y de los trabajos
realizados por (McWilliams, Siegel, & Wright, 2006) y (Conesa, De Nieves,
& Briones, 2016), respecto a: “implementación de las acciones de RSC, la
responsabilidad social asociada, y los elementos integradores de las
estrategias de negocio”, se plantea una tercera hipótesis:
H3: La implantación de medidas
concretas de RSC influyen positivamente en la integración del sistema.
Si además consideramos que una
forma de mantener una ventaja competitiva, consiste en el “uso eficaz de los
recursos” (Asif, Searcy, Zutshi, & Fisscher, 2013), así como la integración
de las operaciones, la estrategia y la tecnología (Castka & Balzarova,
2007). La integración de la RSC tiene como propósito “la mejora continua y la
satisfacción de grupos de interés alineados a la estrategia empresarial”
(Bernardo, Casadeus, Karapetrovic, & Heras, 2009). Por tanto, si además
consideramos que “las empresas integran las acciones de RSC de forma
estratégica” (McWilliams, Siegel, & Wright, 2006), podemos plantear una
cuarta hipótesis:
H4:
La integración de la RSC en el
sistema de gestión de las organizaciones, facilita la adopción de una
estrategia basada en RSC.
Finalmente, si consideramos que
“una buena aplicación de la RSC en las organizaciones, nos induce a tener
resultados positivos como beneficios comerciales y financieros”; concretamente
dichas organizaciones pueden incrementar su performance económico y en
consecuencia un crecimiento adecuado de la economía (Wang, Chen, & Benitez
Amado, 2015); y, si también consideramos que las prácticas de RSC pueden
mejorar la reputación de las organizaciones ante bancos e inversores, “la
integración del MSC permite también fortalecer la imagen corporativa ante la
búsqueda de nuevos mercados frente a una política clara de apertura de
fronteras al comercio exterior” (Hill & Jones, 1996), (Perez & Bedoya,
2005), (Soarez, Corrêa, Vieira, & Scharf, 2016). En esta línea, se plantea
una quinta hipótesis:
H5:
La estrategia corporativa basada
en la integración de la RSC, tiene una influencia positiva en el performance
económico de las organizaciones tecnológicas.
Con base en lo anterior, la
propuesta permitiría afirmar que las ganancias financieras en forma de un mejor
performance económico, el fortalecimiento de la imagen de la organización a
través de la inclusión de la ética y la responsabilidad social y la reducción
del riesgo percibido por los inversores sería el resultado de un programa
insertado de crecimiento económico que utiliza premisas de RSC. De esta forma,
la RSC, representada por el contrato social firmado entre la organización y la
sociedad, funcionaría como un limitador de acciones estratégicas y un motor de
esfuerzos para un crecimiento sostenido de la economía.
3.1. MODELO CONCEPTUAL
En consecuencia, de las cinco
hipótesis planteadas, se pretende investigar los efectos sobre la
implementación de la RSC en las organizaciones del Estado boliviano, en
especial en YPFB Corporación, debido a que la actividad realizada por dicha
empresa estatal tiene un gran impacto en la economía boliviana (exportación de
Gas Natural), y por tanto una incidencia directa en lo social.
Por tanto, el modelo conceptual
planteado obedece a la distribución y relacionamiento de las hipótesis trazadas
en la Figura 8, esta describe
gráficamente el marco de análisis de este estudio.
Figura 8: Modelo conceptual. Fuente: Elaboración Propia SmartPLS
Figura 8: Modelo conceptual. Fuente: Elaboración Propia SmartPLS
3.2. FUENTES DE INFORMACIÓN
Para el diseño del presente
trabajo, se realizó inicialmente una búsqueda de iniciativas legislativas y
desarrollo jurisprudencial, que expongan modelos de crecimiento económico y
permitan una exitosa gestión de RSC, en el marco de Desarrollo Sostenible.
En líneas generales, la
información a tomar en cuenta responde a:
- Teórica: profundización de la investigación, interpretación de datos empíricos y sistematización de la información.
- Empírica: diagnóstico de las dificultades planteadas por las organizaciones respecto al Desarrollo Sostenible, a través de observación y de encuestas a los principales actores.
- Estadística: procesamiento y análisis de la información.
En el ámbito empírico y
estadístico, la información primaria local fue obtenida del INE principalmente y del Ministerio de
Hidrocarburos (MH), ANH, e YPFB, respectivamente. Para la información externa,
se tomará del EIA – Thomson Reuters y
del FRED Economic Data – Economic Research .
Los datos obtenidos nos
permitirán conseguir información necesaria para contrastar las variables dentro
de un contexto de múltiples valores y especificaciones de las funciones
planteadas. Para ello, las herramientas utilizadas en presente trabajo son el
Eviews (Quantitative Micro Software),
Stata (StataCorp) y Smart PLS (SmartPLS GmbH).
martes, 24 de diciembre de 2019
lunes, 23 de diciembre de 2019
LA RSC Y LAS REFINERÍAS DEL FUTURO
Emprender hoy en día un trabajo
de investigación serio en Desarrollo Sostenible “demanda reconocer los
profundos cambios en el pensamiento contemporáneo: la situación
interparadigmática en que se encuentra la ciencia (modernidad y postmodernidad)
y la transición epistemológica (racionalidad formal deductiva a un nuevo
saber)” (Bravo & Marín, 2008).
Por tanto, es imperativo
considerar que la preocupación por el comportamiento ético de las empresas y
organizaciones, así como la consideración de los impactos sociales y
ambiéntales que derivan de sus actividades, va más allá de los intereses
económicos de las mismas (Ayuso & Mutis, 2010).
"Ni la sociedad, ni el hombre,
ni ninguna otra cosa deben sobrepasar, para ser buenos, los límites
establecidos por la naturaleza". Hipócrates
En este entendido, podemos
señalar que existe bastante evidencia empírica de modelos de crecimiento
económico basados en la “explotación de los recursos naturales y acumulación
del capital”, entre los que se destacan los expuestos por (Harrod, 1939) y (Domar,
1946).
En los años 70, poco antes de la
primera crisis del petróleo y la presión de movimientos ecologistas, se publicó
el “Primer Informe del Club de Roma” sobre los límites al crecimiento (“The
Limits to Growth”), cuyas conclusiones fueron las siguientes:
“Si la industrialización, la
contaminación ambiental, la producción de alimentos y el agotamiento de los
recursos mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población
mundial, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de
los próximos cien años. El resultado más probable sería un súbito e
incontrolable descenso, tanto de la población como de la capacidad industrial”
(Meadows, Meadows, Randers, & Behrens, 1972).
Bajo esta premisa, organizaciones
como la CEPAL y el PNUMA plantearon la concepción del “ecodesarrollo”, concepto
encaminado a situar límites al desarrollo industrial.
Posteriormente, las nuevas
corrientes de pensamiento denotan una visión de desarrollo económico ligado a
la racionalidad científica, aseverando que: “el problema ambiental es uno de
los más relevantes, en los planos epistemológico y social, pues coloca de
relieve las fallas del estilo cognitivo de la modernidad y devela que el riesgo
ecológico es un problema del conocimiento” (Bravo & Marín, 2008).
Bajo una visión modernista, la
“Perspectiva Disciplinar Positivista” de (Riechmann, 1995) define “la
sostenibilidad como el mantenimiento de la capacidad de carga del ecosistema”.
A su vez, los trabajos de (Wackernagel & Rees, 2001), introducen el término
“huella ecológica”, como: “la superficie que demanda una cierta comunidad
humana para producir los recursos que consume y absorbe los residuos
generados”.
En este entendido, podemos
concebir que, en países en vías de desarrollo, como los latinoamericanos, “la
estructura productiva tiene un importante sustento primario, los commodities
poseen gran relevancia por su impacto en su economía” (Lanteri, 2014). En
consecuencia, la exportación de los bienes primarios a los que nos referimos
representa las principales fuentes de ingresos a sus economías, tal es el caso
de Bolivia (minerales y gas natural), Brasil (productos agropecuarios,
minerales y petróleo), México (petróleo y productos agropecuarios), Venezuela
(petróleo) y Chile (minerales y pesca).
“El sector hidrocarburos en
Bolivia fue fundamental para el desempeño económico de los últimos años. En
efecto, el 50% del crecimiento de la economía se debió al proyecto de
exportación de Gas Natural al Brasil gestionado durante el período 1974–1999, y
al notable crecimiento en los precios internacionales del crudo, traduciéndose
en mayores precios de exportación del Gas Natural; por ende, mayores ingresos
para el Estado boliviano” (Medinaceli, Grebe, Fernandez, & Hurtado, 2012)
(Medinaceli, 2012).
El Estado boliviano ha mostrado
gran compromiso con la premisa de Desarrollo Sostenible vs. Ecosistema, a
través de la promulgación de la “Ley del Medio Ambiente” (Ley 1333, 1992). Sin
embargo, a la par de un contexto afín al paradigma de explotación de los recursos
sin límite, la actual “Ley de Hidrocarburos” (Ley 3058, 2005), en su artículo
11, establece: “Utilizar los hidrocarburos como factor del desarrollo nacional
e integral de forma sostenible y sustentable en todas las actividades
económicas y servicios, tanto públicos como privados”; fortaleciendo, técnica y
económicamente a YPFB , para “llevar a cabo todas las actividades de la cadena
productiva de hidrocarburos, así como la responsabilidad de la comercialización
de sus derivados”.
El objetivo de este trabajo de
investigación, en consideración de la definición primaria de la RSC por parte
del seminal Howard R. Bowen (Bowen, 1953) y de las reflexiones que derivan de
ella; permitirán construir una relación de integración de los sistemas de
gestión. En consecuencia, es posible: 1) “plantear relaciones y efectos sobre
la implementación de medidas adecuadas” (Carroll, 1979); 2) integrar
consistentemente estrategias: “cognitivas, de competencia, de diversificación,
funcionales, de crecimiento, industriales, de alta gerencia, metodológicas, de
organización, de liderazgo y de rendimiento” (Ohmae, 1982); 3) concentrar
conceptos complementarios expuestos en los trabajos de (Furrer, Thomas, &
Goussevskaia, 2008) y (Ogliastri, 2017); 4) considerar las “expectativas del performance
de las empresas e instituciones ante un escenario de decrecimiento sostenible,
de desigualdad y repercusión sobre la insostenibilidad medioambiental, así como
su incidencia sobre crisis económica” (Bono, 2012); y por último, 5) asociar la
imagen de la empresa u organización, a causas solidarias como medioambientales
o culturales, permanentes en el tiempo y que generen intangibles como
beneficios estratégicos.
ALCANCES Y LIMITACIONES
El paradigma de los sistemas
ecológicos y sociales radica fundamentalmente en el Desarrollo Sostenible.
Actualmente vivimos una crisis ambiental que repercute sustancialmente en el
planeta, lo que ha generado la necesidad de establecer límites ambientales,
sociales y económicos.
En principio el concepto de
desarrollo estuvo basado en el “paradigma mecanicista y racionalista desde una
visión de dominio sobre la naturaleza” (Miranda, Suset, Cruz, Machado, &
Campos, 2007); explotando los Recursos Naturales sin ningún límite, dejando a
un lado el cuidado del Medio Ambiente y la Responsabilidad Social. Cuando la
explotación de estos recursos fue más compleja, el desarrollo evidenció sus
primeras limitaciones. La naturaleza comenzó a poner límites a la actividad
humana, y la “Ley de los Rendimientos Decrecientes” empezó a actuar. Por tanto,
la productividad marginal del trabajo a disminuir. En este sentido, debemos
tomar en cuenta que:
“El paradigma ambiental exige
actuar sobre cualquier Esfera de Sostenibilidad, con un enfoque en el que la
naturaleza, el medio ambiente y la sociedad, se consideren como factores
estratégicos de desarrollo” (Anon, 2005) (Miranda, Suset, Cruz, Machado, &
Campos, 2007).
CAMBIOS PARADIGMATICOS
En términos energéticos a nivel
mundial, los años 50 y 60, está representado por un periodo con gran influencia
del paradigma funcionalista. El panorama económico para la década de los 80, se
caracterizó por un menor dinamismo de las economías más desarrolladas y un
reordenamiento de los mercados. A principios de los 90 los cambios tecnológicos
fueron los nuevos patrones de producción (Gonzáles, 2008).
En tanto, América Latina durante
el mismo periodo, se caracteriza por los cambios significativos que representan
las relaciones comerciales regionales, deuda externa significativa de los
países, incidencia de factores globales en toda la región y un bajo desempeño
económico y productivo.
“Los ajustes estructurales,
condicionados mayoritariamente por la reestructuración de las deudas externas,
implicaron la obligación de una mayor apertura de las economías y el abandono
del paradigma de desarrollo conocido como sustitución de importaciones. En ese
momento histórico convergió en la región un conjunto de acontecimientos que
impulsarían un cambio paradigmático de la integración y, posteriormente, de la
integración energética (o quizás un desplazamiento de ideas predominantes
dentro de un mismo paradigma)” (Gonzáles, 2008).
En consecuencia, el Desarrollo
Sostenible, es el resultado de las contradicciones que existen entre el
crecimiento económico (como mejoramiento de calidad de vida) vs. las existentes
condiciones ecológicas y sociales. Por ende, se fortalece el criterio e
importancia de los sectores industriales en el desarrollo y crecimiento
económico de los países. En nuestro caso, el sector hidrocarburos, toma mayor
importancia y peso específico por su impacto en la economía del Estado
Boliviano.
“Históricamente, el sector de hidrocarburos ha
desempeñado un papel fundamental en la economía boliviana. El valor de la
producción hidrocarburífera muestra una tendencia creciente en los 20 últimos
años, habiendo contribuido con porcentajes de entre 4 y el 6% del PIB” (Chávez,
2013).
REFINACIÓN DEL PETROLEO
La refinación de petróleo es un
elemento clave del sistema energético mundial. Es probable que la demanda de
petróleo supere los 100 millones de barriles por día (MMBPD) en 2019, y casi
todo esto toma la forma de productos refinados como la gasolina y el diesel.
Las refinerías obtienen un margen
de la diferencia entre los precios del petróleo crudo y los productos derivados
del petróleo, el "crack spread", y deben tener en cuenta las
tendencias futuras de oferta y demanda de productos petroleros a medida que
planean inversiones en nueva capacidad. Los márgenes globales de refinación han
fluctuado alrededor de US$ 5 por barril durante las últimas dos décadas,
creando un grupo de valor de hasta US$ 250 mil millones por año para el sector
petrolero (DOWSTREAM).
Históricamente, la inversión en
el DOWSTREAM ha sido impulsada por el crecimiento de la demanda de combustibles
para carreteras. Durante la última década, dicho crecimiento en Asia y China,
en particular, ha apuntalado la expansión de la capacidad de refinería global.
Mirando hacia el futuro, los
refinadores se enfrentan a un mercado más complejo y desafiante. El crecimiento
de la demanda en diferentes productos está comenzando a divergir, y las
importantes adiciones de capacidad en Asia y Oriente Medio afectarán los
márgenes y los flujos comerciales de combustibles y petroquímicos. Por otro
lado, el crecimiento en el suministro de crudo se está desplazando cada vez más
hacia calidades más livianas y dulces que afectarán la rentabilidad de las
refinerías y el caso de inversión para las plantas diseñadas para procesar
calidades de crudo pesado. En medio de todas estas incertidumbres, la
modernización y la digitalización del sector está pasando de una elección a un
imperativo.
PERSPECTIVAS
Las perspectivas para la
industria están siendo moldeadas por una serie de fuerzas que los refinadores
deben incorporar en su planificación estratégica a futuro (Chatterton, 2019):
- Cambios en las especificaciones del producto y demanda de diferentes productos: la introducción de la calidad del combustible y los estándares de emisión, así como los cambios en la demanda, requerirán que las refinerías inviertan en unidades de mejora y conversión para satisfacer las tendencias cambiantes de la demanda de diferentes productos petroleros.
- Combustibles marinos: la mayor incertidumbre a corto plazo para las refinerías es la implementación de la reducción de la capa de azufre de la OMI en el combustible para barcos, del 3,5% al 0,5%, que entrará en vigor a partir de principios de 2020. Como lo hará el fuel oil de alto contenido de azufre universal ya no será compatible, esto provocará un cambio considerable en la demanda a medida que el mercado de envío migre a combustibles nuevos y compatibles.
- Los combustibles para carreteras representan alrededor de la mitad de toda la demanda de productos petroleros. La electrificación de los vehículos y la mayor utilización de tecnologías alternativas de transmisión para vehículos comerciales (como GNL e hidrógeno) representan un riesgo para las perspectivas de demanda de gasolina y diésel. Se espera que esta tendencia tenga un impacto creciente en la demanda de productos refinados en los próximos 10-20 años, lo que obligará a las refinerías a reducir los rendimientos de combustible.
- Aumentos significativos de la capacidad en Asia y Oriente Medio: los principales proyectos de expansión de capacidad del downstream se está poniendo en marcha en todo el mundo. Se espera que la capacidad mundial de refinación de petróleo aumente en un 15% durante 2020-2025, alcanzando 116 millones de barriles por día (MMBPD) en 2025. La inversión total hasta el 2025 superará los US$ 570 mil millones. Alrededor del 75% de las nuevas adiciones de capacidad se realizarán en Asia Pacífico y Oriente Medio y dos tercios de las adiciones de capacidad son “megaproyectos” (más de 300.000 BPD) financiados por compañías petroleras nacionales (NOC). Estas nuevas refinerías afectarán la competitividad de diferentes regiones y potencialmente conducirán a cambios en los flujos globales de productos y al cierre de la capacidad no competitiva.
- Una mayor integración de la refinación de combustibles con la producción de petroquímicos y polímeros: una mayor integración de la refinación con la petroquímica es un tema clave que da forma a las perspectivas. La integración de petroquímicos proporciona a las refinerías acceso a mercados de productos químicos de rápido crecimiento y una cobertura natural contra el debilitamiento del crecimiento de la demanda de gasolina y diesel. Más del 60% de la inversión esperada en proyectos chinos está en capacidad integrada. La integración de la producción de combustibles y productos químicos tendrá un impacto en la economía de la industria y podría dejar a los jugadores menos integrados incapaces de responder a las tendencias cambiantes del mercado.
- Aumento proyectado en el suministro global de líquidos de gas natural y crudo ligero dulce, o LGN: La Agencia Internacional de Energía pronostica que casi todo el suministro incremental de petróleo hasta 2040 provendrá de “tight oil” y LGN. El “aligeramiento del crudo” hacia calidades más livianas afectará la rentabilidad de las refinerías y dañará las inversiones en esquemas de refinación de procesos complejos que requieren de mayor cantidad de crudos pesados.
- Digitalización y modernización del sector de refinación: las tecnologías digitales ya están reduciendo los costos de refinación y las pérdidas de procesos, pero la modernización del sector se está moviendo de una elección estratégica a un imperativo, si los jugadores apuntan a seguir siendo competitivos en el mercado global.
REFINERIA DEL FUTURO
Las empresas que desarrollan y
comercializan tecnología de procesos están en una posición única para
identificar y evaluar la tendencia global de la industria. Por ejemplo, la UOP
ha asesorado a sus clientes en la aplicación de nuevas tecnologías para mejorar
su rentabilidad en un mercado energético global en constante cambio, que
permitan tomar decisiones finales de inversión. Esto es lo que forma la base
para una visión clara a largo plazo de las tendencias emergentes en la
industria.
Un concepto importante a largo
plazo es que se ha definido como la “Refinería del Futuro.” Este concepto está
basado en la filosofía de que las refinerías deben diseñarse para facilitar una
evolución de las listas de productos y entregar una competitividad sostenible
en términos de costo total de producción en efectivo, la eficiencia del
capital, la capacidad de respuesta a la regulación y la competencia y la
agilidad para administrar unidades para mayor rentabilidad. La refinería del
futuro deberá estar diseñada para la flexibilidad de abordar de manera rentable
los cambios en las condiciones de mercado a corto plazo, y en 10 a 20 años más
adelante.
Hoy en día, como se dijo
anteriormente, las refinerías se enfrentan a una serie de nuevos desafíos de
los cuales la mayor necesidad es continuar haciendo inversiones para producir
combustibles más limpios, reaccionar al cambio del mercado y adaptarse a
lugares ampliamente previstos en la demanda de combustible para el transporte.
Cada uno de estos desafíos afectará la combinación de los productos y las
estrategias de inversión para las refinerías en el futuro, a esto se deberá
agregar la necesidad de abordar la rotación e inexperiencia de los operadores
en un ambiente de complejidad creciente desde la materia prima hasta los
productos.
Para muchos, las reglas más
estrictas que pretenden eliminar es el uso de combustible subterráneo con alto
contenido de azufre que presenta un desafío apremiante. Mientras que al mismo
tiempo, muchos países se están alejando de la quema de gasolina para la
generación de energía y calefacción. Estas tendencias están cerrando
rápidamente el mercado de los combustibles pesados de alto contenido de azufre
y creando una presión creciente para mejoras significativas en las capacidades
de refinación.
Mientras tanto, las economías de
alto crecimiento con el rápido crecimiento de la clase media aumentan su
consumo de combustible para el transporte, y muchos de ellas están invirtiendo
en una nueva infraestructura de refinación local capaz de producir combustibles
limpios. Las refinerías existentes que tradicionalmente han suministrado
productos de combustible a estos mercados de exportación encontraran demanda en
esos mercados que están siendo cubiertas por refinerías locales recientemente
establecidas. Como resultado millones de barriles de capacidad de refinación de
exportación podrían estar en riesgo de quedar varados, es decir, a menos que
los activos que los producen puedan ser adaptados o reutilizados.
Con un pronóstico general de
volúmenes de combustible alrededor del año 2035, la mayoría de las refinerías,
incluso aquellas en mercados donde los combustibles están creciendo, están
buscando caminos para administrar mejor sus capacidades para poder ingresar a
categorías de productos que ofrecen volúmenes crecientes, así como una mayor
rentabilidad. Muchas de estas refinerías planean expandirse a la petroquímica,
donde la demanda global está creciendo un 40 % más rápido que el producto
interno bruto, y varias veces más rápido que los combustibles de transporte.
Para satisfacer esta demanda
creciente, la refinería del futuro debe tener la capacidad de convertir el
petróleo crudo en combustible de alta calidad para la combustión limpia, además
de productos petroquímicos de alto valor. Las tecnologías que permiten ambas
producciones de una lista de combustibles limpios y una vía eficiente de “crudo
a químico” a partir de materias primas con costos ventajosos, son esenciales
para la rentabilidad a largo plazo de las refinerías.
Refinerías como esta, integrados
con la producción petroquímica sustancial, son probablemente las más rentables
en el largo plazo. De hecho las refinerías que producen solo productos
petroquímicos están claramente en el horizonte.
Tan importante como cualquier
otro factor, la refinería del futuro será una instalación conectada
digitalmente. Este será equipado con servicios basados en la nube conectados en
la planta que analizan los datos de rendimiento de la planta con modelos
patentados para proporcionar recomendaciones que mejoren la optimización del
proceso y la confiabilidad operativa, minimicen el consumo de energía y las
emisiones, eliminan los residuos de producto y administren mejor el agua.
Industria 4.0.
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